El helicóptero medicalizado de East Anglia, en Inglaterra, midió GFAP en sangre total, a pie de paciente, en 65 adultos en coma no traumático recién intubados. El análisis encontró 32 de las 33 hemorragias intracraneales. La que se le escapó, una subaracnoidea extensa, es la que un negativo habría llevado al hospital más cercano en vez de a neurocirugía.
Sesenta y cinco comas en dieciséis meses
East Anglian Air Ambulance lleva médico y paramédico, en helicóptero o en vehículo rápido, a una región sobre todo rural de unos 6,3 millones de habitantes. Ya usaba de rutina el analizador portátil i-STAT Alinity de Abbott. En enero de 2025 le añadió el cartucho que mide dos proteínas cerebrales. La GFAP sale de los astrocitos cuando se destruye tejido; la UCH-L1 es neuronal. La FDA lo había autorizado en abril de 2024 para sangre total, pensando en el traumatismo craneal leve. El resultado sale en quince minutos.
El equipo de James Price y Ed Barnard publicó el 15 de octubre en JAMA Network Open lo que pasó después. Entre enero de 2025 y abril de 2026 intubaron con secuencia rápida a 338 adultos con un Glasgow de 12 o menos. En 126 sospecharon una hemorragia intracraneal y pasaron el cartucho. Quitados los 61 traumáticos, quedaron 65 comas no traumáticos, con una mediana de Glasgow de 4. La TC confirmó sangrado en 33, el 50,8 %.
Con el umbral del fabricante, 65 pg/mL, la GFAP tuvo una sensibilidad del 97,0 % (IC 95 %: 84,2-99,9) y una especificidad del 53,1 %. Contado en pacientes, detectó 32 hemorragias y perdió una, dio 17 negativos correctos y marcó como positivos a 15 que no sangraban. La UCH-L1 discriminó al revés, con un área bajo la curva de 0,30. Sumar los dos marcadores llevó la sensibilidad al 100 % y hundió la especificidad al 15,6 %.
La muestra se sacó con una mediana de 92 minutos desde la llamada y de 45 desde la llegada al lugar. Solo 13 pacientes, el 39 % de los que sangraban, pasaron por neurocirugía. A los treinta días seguían vivos 30 de los 65.
La mochila de ocho kilos de Ludwigsburg
El estudio británico continúa el del grupo de Christian Foerch, coautor ahora, en el hospital de Ludwigsburg, cerca de Stuttgart. En 2024 publicaron en Critical Care 143 comas con Glasgow de 3 a 8. El cartucho de entonces pedía plasma, así que la sangre se sacaba en la ambulancia pero casi siempre se centrifugaba y se medía al llegar al hospital. En la calle se completaron cinco análisis, con una mochila de ocho kilos que llevaba centrífuga, pipetas y el analizador. Con un umbral de 101 pg/mL, la sensibilidad fue del 94,1 % y la especificidad del 78,9 %.
Parte de la diferencia de especificidad puede venir del umbral. El de 65 pg/mL se diseñó para el traumatismo leve y prima la sensibilidad. Los autores dicen que un corte más alto equilibra mejor, aunque a costa de la sensibilidad, que es justo lo que hace falta para descartar.
Que la GFAP funcione en estos pacientes tiene una explicación física. Mide tejido roto, y un coma por hemorragia suele traer un hematoma grande. En 2017, un estudio en la ambulancia de ictus de Berlín midió GFAP antes del hospital en 74 ictus, con otro ensayo y otro umbral. La sensibilidad para la hemorragia se quedó en el 36 %. Los hematomas que no elevaron la GFAP tenían una mediana de 4,5 mL, frente a 37,6 mL en los que sí.
En España, Neurología del Virgen Macarena de Sevilla llevó al congreso de la Sociedad Española de Neurología de 2025 un algoritmo con GFAP y NT-proBNP en otro analizador portátil. Firman también investigadores de la empresa ABCDx. Busca separar hemorragia e infarto en el ictus, y es una comunicación a congreso con 12 hemorragias.
Diecisiete negativos y una subaracnoidea
Un positivo aporta poco. Antes del análisis sangraba uno de cada dos pacientes; con un positivo, dos de cada tres, que es lo que significa un valor predictivo positivo del 68,1 %. Si los 47 positivos se hubieran llevado a un centro con neurocirugía, 15 habrían volado allí sin sangrado.
Con el negativo cambia la cuenta. De 18 negativos, 17 no sangraban, un valor predictivo negativo del 94,4 % con un límite inferior del 69,3 %. Con tan pocos negativos, el intervalo admite que hasta tres de cada diez escondieran una hemorragia. Aun así, es la mitad del resultado que interesa, porque un negativo fiable permitiría llevar al paciente al hospital útil más cercano en lugar de desviarlo hacia neurocirugía. Esa es la estrategia que los autores proponen validar.
El único fallo fue una subaracnoidea basal extensa, sin extensión al parénquima ni a los ventrículos. Con esa estrategia, habría entrado en un hospital sin neurocirugía. Desde el box de ese hospital, un falso negativo se reconoce enseguida. Se hace la TC, se llama a neurocirugía y el paciente vuelve a salir en otra ambulancia. Los autores atribuyen el fallo a que la sangre en el espacio subaracnoideo destruye pocos astrocitos en las primeras horas.
Queda un hueco. De los 32 pacientes sin hemorragia, 13 habían tenido una parada antes del hospital y 9 acabaron con encefalopatía hipóxico-isquémica. El grupo alemán escribió en 2024 que cabe esperar que una hipoxia prolongada eleve la GFAP con las horas. Es plausible que parte de los 15 falsos positivos sean pacientes recuperados de una parada, pero el estudio no desglosa quiénes fueron, así que se queda en hipótesis.
Nadie midió qué traslado cambió
La versión más honesta del argumento contrario dice que la alternativa real, en un paciente intubado en coma, es el juicio clínico y las escalas prehospitalarias. Según la guía de 2022 de la AHA y la ASA que citan los autores, esas escalas no bastan para saltarse el hospital local. Frente a eso, una sensibilidad del 97 % gana, y un falso positivo cuesta un vuelo más largo, no una vida. El argumento es serio, pero sirve para mandar más pacientes a neurocirugía.
Para mandar menos, que es lo que ahorraría vuelos, pesan los límites. Es un único servicio de helicóptero, planteado como evaluación de servicio y sin cálculo previo del tamaño muestral. Los 65 pacientes son aquellos en los que el equipo ya sospechaba sangrado, entre 338 intubados. Y nadie midió si el resultado cambió algún destino ni qué pasó con los pacientes por ese cambio. Los propios autores piden una validación externa prospectiva que mida su efecto en el triaje, en las decisiones de tratamiento y en los resultados.
Apuesto, y es una hipótesis, a que un estudio multicéntrico confirmará la GFAP en los hematomas intraparenquimatosos grandes y la verá fallar más en las subaracnoideas aisladas. Si el límite inferior del valor predictivo negativo no supera el 95 %, el cartucho no debería decidir a qué hospital va nadie.
El análisis tarda quince minutos en dar un número. Decidir qué hacer con un negativo llevará bastante más. ¿Cuántas subaracnoideas como aquella estamos dispuestos a llevar al hospital más cercano a cambio de ahorrar vuelos?
Lo esencial
Un helicóptero medicalizado británico midió GFAP en sangre total en 65 comas no traumáticos intubados en el lugar, según un estudio publicado en JAMA Network Open el 15 de octubre de 2026. Detectó 32 de 33 hemorragias intracraneales, con una especificidad del 53 %. Su valor está en el resultado negativo, pero el único fallo fue una subaracnoidea y falta un estudio multicéntrico que mida decisiones de traslado y resultados.
La valoración de Troponina. Este cartucho todavía no debería decidir a qué hospital va un paciente en coma, ni en el Reino Unido ni en ningún SAMU español. Quien lo incorpore tiene que hacerlo dentro de un estudio que registre cada traslado que el resultado cambió y qué pasó después con ese paciente. Es la cifra que falta en este estudio y en el alemán de 2024.
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Fuentes
- Price J, Lachowycz K, Palti G, et al. Prehospital Point-of-Care GFAP for Detection of Intracranial Hemorrhage in Acute Nontraumatic Coma. JAMA Network Open, 2026;9(10):e2639337. DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2026.39337. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2026.39337
- Zylyftari S, Luger S, Blums K, et al. GFAP point-of-care measurement for prehospital diagnosis of intracranial hemorrhage in acute coma. Critical Care, 2024;28:109. DOI: 10.1186/s13054-024-04892-5. https://doi.org/10.1186/s13054-024-04892-5
- Rozanski M, Waldschmidt C, Kunz A, et al. Glial Fibrillary Acidic Protein for Prehospital Diagnosis of Intracerebral Hemorrhage. Cerebrovascular Diseases, 2017;43(1-2):76-81. DOI: 10.1159/000453460. https://doi.org/10.1159/000453460
- Barragán Prieto A, Núñez D, Loscertales J, et al. Validación de un algoritmo de biomarcadores en formato POCT para la detección precoz de hemorragia intracerebral en el entorno prehospitalario (comunicación a la LXXVII Reunión Anual de la SEN). Neurology Perspectives, 2025;5(S1):135. https://www.elsevier.es/en-revista-neurology-perspectives-17-congresos-lxxvii-reunion-anual-sociedad-espanola-182-sesion-enfermedades-cerebrovasculares-iv-9012-comunicacion-validacion-de-un-algoritmo-de-110923-pdf
Médico de urgencias y emergencias. Escribe sobre medicina urgente, evidencia y lo que se aprende en las urgencias. Vive en el Mediterráneo con un beagle que sabe más de lo que aparenta.





