Médica que mira un tubo de muestra a contraluz y enfermero que lo guarda en una gradilla; al fondo, paciente con mascarilla

El virus Shamonda causa su primera encefalitis humana mortal

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Un paciente con leucemia, trasplantado un mes antes de enfermar, murió a principios de octubre en Lyon de una encefalitis por virus Shamonda, que hasta ahora solo se conocía en animales. Es el primer caso humano. El mismo linaje circula en vacas de cuatro provincias españolas, y el siguiente caso, si llega, se encontrará o se perderá en urgencias.

Dos meses en el suero antes de llegar al cerebro

El 7 de octubre, las autoridades sanitarias francesas supieron que un paciente de los Hospices Civils de Lyon estaba infectado por el virus Shamonda. Tenía una inmunodepresión profunda y había ingresado por una afectación neurológica grave. Ya había muerto. Tamás Bakonyi, experto en zoonosis del ECDC, dijo a Euronews que tenía leucemia. El 22 de octubre, el equipo de Lyon publicó el caso en Eurosurveillance: una encefalitis mortal en septiembre, un mes después de un trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos.

El virus apareció en el líquido cefalorraquídeo gracias a la metatranscriptómica, que secuencia todo el ARN de una muestra sin buscar nada en concreto, y lo confirmó una RT-PCR. Las biopsias del sistema nervioso central tenían cargas virales altas. Al rastrear hacia atrás, los autores lo encontraron en suero, en muestras respiratorias y en heces durante al menos los dos meses previos a la encefalitis.

Si se juntan las dos fechas del resumen, sale algo que el artículo no formula así. El virus ya estaba en la sangre del paciente alrededor de un mes antes del trasplante. Es una deducción mía a partir del resumen, y deja poco sitio a la hipótesis de un contagio desde el donante. La transfusión es otra cosa. Entre los firmantes hay una investigadora del Establecimiento Francés de la Sangre, y el resumen no dice qué se ha comprobado sobre las transfusiones que recibió.

Vacas en Córdoba, Toledo, Ávila y Madrid

El Shamonda pertenece al género Orthobunyavirus, serogrupo Simbu, y es pariente del virus Schmallenberg que apareció en las granjas europeas en 2011. Lo transmiten los Culicoides, los mismos insectos de la lengua azul. Se aisló en Nigeria en los años sesenta y hasta 2026 solo se había detectado de forma esporádica en África y Japón. Este verano saltó al vacuno de Alemania, Suiza y el este de Francia. A 20 de octubre, Santé publique France contaba bovinos positivos en 52 departamentos, ovinos en dos y un caballo en el Hérault. También recordaba que el virus ya se había encontrado en el sistema nervioso central de caballos con clínica neurológica.

En España, la primera detección en ganado fue en septiembre. El 23 de octubre, antes del Consejo Interterritorial, la ministra de Sanidad, Mónica García, enumeró vacuno positivo en Córdoba, Toledo, Cantabria, Madrid, Ávila y Girona. El linaje del paciente de Lyon, el SHAV-EU1, es el confirmado en Córdoba, Toledo, Ávila y Madrid; en Cantabria circula el SHAV-EU2. Para el Ministerio de Agricultura es una enfermedad emergente del vacuno que no está sujeta a declaración obligatoria.

Ese mapa vive en los boletines de sanidad animal. Hasta el 22 de octubre hablaba de leche que se pierde y de abortos en las explotaciones, y nada en él empujaba a nadie a mirarlo desde un box.

Un tubo de más en el congelador

No existe protocolo para un virus con un solo caso humano, y lo que propongo es criterio clínico, no una guía. El paciente candidato es poco frecuente. Tiene una inmunodepresión profunda (trasplante de progenitores o de órgano sólido, neoplasia hematológica en tratamiento, anti-CD20, hipogammaglobulinemia). Llega con fiebre y una encefalitis que el panel habitual no explica, entre la primavera y el otoño, y con exposición rural o a ganado. En ese paciente, las primeras horas siguen igual: aciclovir empírico, cobertura bacteriana si toca, imagen y punción. Lo que cambia es el destino de las muestras sobrantes.

  • Guardar congelados el LCR que sobre, suero, una muestra respiratoria y heces antes de que el panel negativo los mande a la basura. En Lyon, el virus estaba en esas tres últimas dos meses antes de llegar al cerebro.
  • Preguntar por la exposición y dejarla escrita en la historia: granjas, ganado, caballos, picaduras, estancias en zonas rurales de España o de Francia durante el verano.
  • No dar por cerrado un LCR negativo. En 2020 se describieron dos pacientes franceses con hipogammaglobulinemia muertos por una encefalitis por virus Umbre, otro Orthobunyavirus. En ambos, la RT-qPCR en líquido fue negativa y el diagnóstico salió del tejido cerebral.
  • Avisar a salud pública de la comunidad autónoma como evento inusual. Hablar con microbiología para que las muestras lleguen al laboratorio de referencia de arbovirus, el Centro Nacional de Microbiología.
  • Precauciones estándar. Santé publique France no ha identificado transmisión entre personas.

Desde el box, una encefalitis en un trasplantado ya es una carrera entre la punción y la primera dosis de aciclovir. A las cuatro de la madrugada nadie piensa en congelar el sobrante del líquido, y por eso tiene que estar escrito antes de que haga falta. Mi apuesta se podrá comprobar. Si aparece un caso humano en España, su diagnóstico se jugará en esas primeras horas, mucho antes de que el laboratorio de referencia reciba nada.

Trescientos sueros sin anticuerpos

Los límites pesan. Es un caso, en un enfermo con una inmunodepresión excepcional. El artículo de Lyon habla de encefalitis causada por el virus; el comunicado del Ministerio de Agricultura francés, de una relación muy probable. La picadura de un Culicoides infectado es la hipótesis principal, y Santé publique France sigue estudiando otras vías. No he encontrado datos de serología en personas expuestas, así que nadie puede decir todavía si quien vive entre vacas se infecta sin enterarse.

El precedente del virus Umbre ayuda a medir el problema. El Institut Pasteur buscó anticuerpos en unas 300 personas del sur de Francia y no encontró ninguno, y aun así el virus mató a dos pacientes con hipogammaglobulinemia. Que la población sana no tenga anticuerpos dice poco del riesgo de un inmunodeprimido.

La versión más honesta del argumento contrario dice que esto es ruido para unos servicios que no dan abasto. Hay un caso en el mundo, en un enfermo excepcional, y esto sería otra tarea para un turno sin hueco. En la escala tiene razón. Pero lo que se pide es congelar unos tubos en un grupo pequeño de pacientes, y la metatranscriptómica que encontró el virus en Lyon no se pide desde urgencias. Sin la muestra guardada, el laboratorio de referencia no tiene nada que analizar.

Con lo que se sabe hoy, el ECDC y la OMS descartan un riesgo para la población general. El paciente de Lyon tampoco era población general.

Lo esencial

Un paciente con leucemia y un trasplante alogénico reciente murió en Lyon de una encefalitis por virus Shamonda, el primer caso humano conocido. El virus estaba en su suero, sus heces y sus muestras respiratorias dos meses antes. El linaje circula en vacuno de cuatro provincias españolas. El riesgo general es bajo; ante una encefalitis sin causa en un inmunodeprimido, urgencias debe guardar muestras y avisar a salud pública.

La valoración de Troponina. La «vigilancia epidemiológica exhaustiva» que anuncia Sanidad tiene que llegar a la puerta de urgencias como un criterio escrito sobre a quién estudiar y qué hacer con sus muestras. Mientras ese documento no exista, encontrar el próximo caso dependerá de la memoria de quien esté de guardia.

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Fuentes

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