Formar a los operadores que atienden la llamada y avisar por el móvil a voluntarios cercanos subió del 61,4 % al 70,9 % las paradas extrahospitalarias con RCP antes de que llegaran los profesionales. Es el resultado principal del ensayo DISPATCH, hecho en Francia. Si eso salva más vidas, el ensayo no lo puede decir.
Dos personas antes de la ambulancia
En una parada extrahospitalaria, los primeros minutos dependen de alguien que no lleva uniforme y de alguien que no ve al paciente: quien está a su lado y quien coge el teléfono en la central del SAMU. El ensayo DISPATCH trabajó con los dos. Lo firma como primer autor Guillaume Debaty, de la Universidad Grenoble Alpes, lo promueve el hospital universitario de Grenoble y sale en el número de noviembre de 2026 de The Lancet Public Health.
La intervención juntaba varias piezas. Los asistentes de regulación médica (ARM), el personal no médico que atiende la llamada en los SAMU, recibieron formación para reconocer antes la parada y guiar la RCP por teléfono, con grabaciones de llamadas reales como material de trabajo. La aplicación SAUV Life avisaba a voluntarios geolocalizados para que llegaran antes que los profesionales, y el registro del ensayo describe además un apoyo específico para esos voluntarios.
Cada SAMU empezó como control y pasó a la intervención en un momento sorteado, el diseño en cuña escalonada de un ensayo aleatorizado por conglomerados. La inclusión fue de agosto de 2018 a marzo de 2022, y el análisis trabaja con 2.160 pacientes.
Nueve puntos más de manos sobre el pecho
El resultado principal, la RCP iniciada por testigos antes de la llegada de los profesionales, subió del 61,4 % en la fase control al 70,9 % en la de intervención (OR ajustada 1,54; IC 95 %: 1,09-2,19). La RCP guiada por teléfono pasó del 51,3 % al 61,9 %. Con la intervención en marcha, el 10,9 % de los pacientes recibió compresiones de un voluntario avisado por la aplicación.
La supervivencia a 30 días con buen estado neurológico fue del 5,3 % frente al 8,6 %, 3,3 puntos de diferencia bruta (OR ajustada 1,69; IC 95 %: 0,86-3,29). El intervalo cruza el 1 y el ensayo no tenía tamaño para ese desenlace. Es evidencia débil, y no permite decir que la intervención salve vidas ni que no las salve. Desde el box, esos minutos no se ven: el paciente llega con ellos ya decididos.
Las cifras apuntan a la central. La RCP telefónica sube algo más de diez puntos, y los voluntarios de la aplicación llegan a uno de cada diez pacientes. Las dos cosas se solapan, porque un voluntario puede llegar a una reanimación que ya estaba guiando el operador, y el ensayo evaluó la intervención en bloque, de modo que no separa lo que aporta cada pieza. Que el peso esté en el teléfono es una hipótesis razonable, no un resultado del ensayo.
España ya guía por teléfono una de cada tres
El informe de 2022 del registro OHSCAR, publicado en Emergencias en 2024, recoge 9.499 paradas atendidas por 18 servicios de emergencias. En las que no presenció el propio servicio, los testigos hicieron soporte vital antes de su llegada en el 39,3 %, y un tercio de esas maniobras (el 33,2 %) se hicieron con apoyo telefónico del centro coordinador. Los autores escribían entonces que la incorporación de voluntarios a la respuesta ante la parada no era una realidad en España. Si alguna comunidad lo ha cambiado después, el registro de 2022 no lo recoge.
Las cifras de los dos estudios no se pueden poner una al lado de la otra sin cuidado, porque no definen igual al testigo ni cuentan sobre el mismo denominador, y el sistema francés tiene poco que ver con el nuestro. La distancia entre un 39 % y un 61 % sugiere margen, sin llegar a medirlo.
El mismo registro trae un dato que conviene tener delante. En su análisis multivariable, el soporte vital por testigo no se asoció con la supervivencia con buen estado neurológico (OR 0,81; IC 95 %: 0,64-1,03). Es un registro observacional, con los sesgos de quién recibe RCP y en qué condiciones, y no sirve para negar el valor de la RCP precoz. Sí recuerda que la RCP por testigos es un desenlace intermedio, y que el salto hasta el paciente que sale del hospital con su cabeza intacta no viene incluido.
Lo trasladable es lo barato. Formar a los operadores del 112 y del 061 para reconocer la parada por teléfono cabe en lo que ya tienen las centrales, con horas de formación y llamadas grabadas que revisar. La red de voluntarios depende de cuánta gente se apunte y de quién la mantenga.
Una cuña escalonada con la pandemia dentro
En una cuña escalonada, la fase de intervención cae más tarde en el calendario que la de control, y cualquier tendencia de fondo en la RCP por testigos se mezcla con el efecto que se quiere medir. El periodo incluye 2020 y 2021, y los autores de OHSCAR escribían que la pandemia pudo lastrar los procesos tiempo-dependientes. El análisis ajusta por el tiempo, pero ningún ajuste borra del todo ese problema.
Hay además dos cifras que piden explicación en el diagrama de flujo. El registro del ensayo declara 2.481 inclusiones y el análisis trabaja con 2.160; el resumen habla de quince SAMU y el autor principal, en su difusión, de catorce. Lo que supone para un voluntario acudir a una parada tampoco aparece en esa difusión.
La versión más honesta del argumento contrario dice que separar componentes es un lujo de metodólogo: en salud pública se implanta el paquete, y el paquete funcionó en su desenlace principal. Para Francia, donde la aplicación ya está en marcha, vale. Para un sistema que parte de cero, saber si la mayor parte del efecto está en el teléfono decide por dónde se empieza.
Nueve puntos y medio más de RCP por testigos es un resultado firme en su desenlace principal, y habla de lo que pasa antes de que llegue la ambulancia. Cuántas de esas compresiones acaban en alguien que vuelve a casa y reconoce a los suyos es algo que DISPATCH no puede contar, y que nadie debería contar por él.
Lo esencial
El ensayo DISPATCH, en SAMU franceses entre 2018 y 2022, combinó la formación de los operadores en reconocer la parada y guiar la RCP por teléfono con avisos a voluntarios por una aplicación. La RCP por testigos subió del 61,4 % al 70,9 %. La supervivencia con buen estado neurológico pasó del 5,3 % al 8,6 %, sin significación. El diseño y la pandemia obligan a leer el resultado con cautela.
La valoración de Troponina. La pieza más barata del paquete, enseñar a quien coge el teléfono, es también la que cualquier centro coordinador español puede poner en marcha sin esperar a nadie. Antes de comprar una red de voluntarios, convendría medir cuánto tarda cada central en reconocer una parada y en dar la instrucción de comprimir.
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Fuentes
- Debaty G, Ribes S, Ray P, et al. A multifaceted intervention to increase bystander CPR rates after out-of-hospital cardiac arrest in France: a stepped-wedge, cluster-randomised, controlled trial. The Lancet Public Health, 2026;11(11):e878-e888. DOI: 10.1016/S2468-2667(26)00200-8. https://doi.org/10.1016/S2468-2667(26)00200-8
- University Hospital, Grenoble. Multifaceted Intervention for Increasing Performance of CPR by Laypersons in Out-of-hospital Cardiac Arrest (DISPATCH). ClinicalTrials.gov, NCT03633370, 2018. https://clinicaltrials.gov/study/NCT03633370
- Ruiz Azpiazu JI, Fernández del Valle P, Escriche MC, et al. Incidencia, tratamiento y factores asociados con la supervivencia de la parada cardiaca extrahospitalaria atendida por los servicios de emergencias en España: informe 2022 del registro OHSCAR. Emergencias, 2024;36:131-9. DOI: 10.55633/s3me/014.2024. https://doi.org/10.55633/s3me/014.2024
Médico de urgencias y emergencias. Escribe sobre medicina urgente, evidencia y lo que se aprende en las urgencias. Vive en el Mediterráneo con un beagle que sabe más de lo que aparenta.





