
Hoy en día, en cambio, el lugar se ha reconvertido en un reductohippy en toda regla. Con su playa salvaje de arena blanca y fina de más de dos kilómetros de largo, sus profes de sur bien rubios (el tono de las rastas son aquí de bote, eso sí: lo confirman ellos mismos), sus chiringuitos anárquicos a todo color (y con todo tipo de símbolos vinculados con la paz y el amor) y su ambiente chill outasomando en cada esquina. Y no sólo a ritmo de té a la menta, por mucho territorio musulmán que pisemos. Aquí, los cócteles cargaditos, las copas de vino (incluso local: hay viñedos cerca) y las cervezas autóctonas como Casablanca y Flag marcan la pauta.

Por algo, el mismísimo músico estadounidense Jimi Hendrix solía dejarse caer por aquí durante su exilio marroquí, a finales de los años 60. El cuartel general dicen, en cambio, que lo montó en Essaouira y en la cercana playa de Diabat, donde un excéntrico café le recuerda llevando su nombre y estampando en sus paredes mil y un murales con su mítica imagen.

No fue la única celebridad que sacudió estas ventosas playas (no falta ni parque eólico al norte del pueblo). Las protagonistas deSexo en Nueva York pasearon palmito por aquí durante el rodaje de la segunda película que lanzaron siguiendo de la estela de la exitosa serie. Eso sí, la versión oficial dice que los manolosde Carrie Bradshaw (o Sarah Jessica Parker) y compañía recorrieron el desierto de Dubai, mucho más glamouroso, claro. Pero no: el film se rodó en Marruecos.

Hoy, esas playas están salpicadas de una docena de cafés, restaurantes, hoteles, hostales y albergues dispuestos todos a modo de larga hilera que recorre la única calle del pueblo. He aquí una pequeña lista: Blue Kaouki, Le Kaouki, La Pergola, Windy Kaouki (con una curiosa fusión de comida italiana y marroquí como principal baza), No name o el club de surf convertido en punto de encuentro por antonomasia y donde uno puede alquilar su tabla o apuntarse a clases de surf, windsurf o hasta parapente. Incluso degustar platos típicos de la comida vietnamita. No se han comido la cabeza con el nombre: Sidi Kaouki se llama el lugar.

La huella hippy y bohemia impregna cada uno de estos enclaves, la mayoría con generadores de electricidad y pozos propios para disponer de agua potable. Porque ésa es otra: a Sidi Kaouki llegó la luz y el agua hace menos de una década. Y los cortes siguen siendo habituales. Pero quien busque dosis de lujo al estilo marroquí puede hallarlas en los encantandores riads Rebali, conhamman incluido y vistas geniales al mar. Las típicas excursiones en camello, caballo o quad por la playa también son cosa hecha.
| Cómo llegar. Compañías como Iberia, Royal Air Maroc yRyanair vuelan a Marrakech desde España a partir de 100 euros. Una vez allí, Sidi Kaouki se encuentra a unos 180 kilómetros.
| Más información en Visit Morocco.
Elmundo
