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Canarias

El Servicio de urgencias del Hospital de El Hierro en peligro de extinción

En NOTICIAS. CONFLICTOS/PORTADA

La mayoría del personal médico adjunto al Servicio de urgencia del único centro hospitalario herreño, el hospital Insular Virgen de Los Reyes, ha mantenido conversaciones esta semana con representantes de el Cabildo insular para tratar el conflicto que, en palabras del cuerpo sanitario, viene motivado por “muchas de las medidas tomadas desde la llegada al cargo del actual gerente” que, añaden este grupo de médicos, “carecen de suficiente estudio, así como del consenso mínimo que es esperable en una organización compleja como es el Hospital de El Hierro” aseguran el grupo de ocho médicos afectados por estas medidas.

Hasta ocho de los diez profesionales médicos adjuntos al Servicio de urgencia del Hospital insular Virgen de Los Reyes, en El Hierro, cesarán su puesto de trabajo si no llegan a un acuerdo con la actual gerencia.

En concreto, estos profesionales se refieren a las medidas pretendidas por la Gerencia para reordenar el marco organizativo y funcional de las Urgencias del centro hospitalario. Una remodelación que afecta al sistema de turnos laborales de esta plantilla y que supone, según manifiestan estos profesionales “desintegrar el actual equipo sanitario que tanto esfuerzo y trabajo ha costado atraer y ensamblar en el Servicio de asistencia de urgencia del Hospital insular” aseguran el grupo de ocho médicos afectados.

Su denuncia se basa en que lo que se plantea “altera profundamente las relaciones laborales del personal que presta sus servicios en el Hospital insular y las distintas Áreas de salud” y hacen referencia a que “la vida laboral, profesional y familiar del colectivo de médicos de Urgencias se ve ya muy afectada, alterada, y perjudicada por las medidas pretendidas”.

“La turnicidad actual en el servicio de Urgencias ha supuesto un importante incentivo para que reputados profesionales del área de sanidad eligieran el Hospital insular Virgen de Los Reyes. De desaparecer este incentivo, que en ningún caso es económico, sino que deviene de la voluntaria acumulación de los tiempos de trabajo efectivo y de descanso, serán muchos los profesionales que se verán desmotivados a la hora de conciliar su trabajo, con la consiguiente e importantísima pérdida de calidad del colectivo que presta sus servicios en Urgencias”, manifiestan los ocho médicos afectados por estas medida.

 

Con base en dicha experiencia, mantienen que “las posibles y siempre deseables mejoras del servicio de Urgencias no pasan por poner el foco en la los turnos sino en el incremento de recursos destinados a la atención urgente”. Y recuerdan que “el actual sistema de turnicidad del Servicio de urgencias ha sido hasta ahora perfectamente capaz de adaptarse a los cambios en las necesidades de la población y a situaciones sanitarias imprevistas, y siempre dentro de los diferentes escenarios presupuestarios”.

Su propuesta se fundamenta en “definir un modelo de organización futuro de las Urgencias del Hospital Insular Virgen de Los Reyes que se desarrolle con una implantación de un plan que vaya más allá de la improvisación de la Gerencia, que pretende aplicar en dos meses acciones que deberían cuanto menos implementarse con carácter plurianual” aseguran el grupo de ocho médicos afectados por estas medida. 

Por ello y, ante la ausencia de diálogo por parte de la Gerencia, la práctica totalidad del personal médico que atiende las urgencias herreñas ha iniciado conversaciones con la corporación insular para llegar a una solución beneficiosa para la calidad asistencial de la Isla y del personal que la atiende en este servicio. 

Sin embargo, pese a la voluntad de acuerdo mostrada al contactar con el Cabildo herreño por los ocho profesionales médicos adjuntos del citado servicio compuesto por una plantilla de diez, las últimas actuaciones del gerente hospitalario de la Isla han sido no solo mantener la oficialidad de todas sus notificaciones, sino además realizar contactos telefónicos para conformar un equipo médico que reemplace a esta plantilla de medicina de Urgencias que denuncia que “la Gerencia del Hospital insular Nuestra Señora de Los Reyes, está lejos de estar llevando a cabo un proceso de modernización, adecuación y racionalización de los servicios sanitarios, en el área de Urgencias” aseguran.

Si bien reconocen que se trata de un planteamiento amparado en parte bajo el paraguas de directivas europeas y por el Estatuto Marco, aluden que son medidas que “no dejan de ser aventuradas e improvisadas, sin el suficiente rigor práctico, lo que repercutirá en que, una vez llevadas a cabo, el daño al servicio de urgencia del Hospital Nuestra Señora de los Reyes sea irreversible” aseguran el grupo de médicos afectados por estas medida.

Para este cuerpo médico, “las decisiones de la Gerencia de los Servicios sanitarios de El Hierro no responden en absoluto a criterios de mejora de los parámetros de calidad asistencial en el Hospital Insular Nuestra Señora de Los Reyes. Lo que ha hecho la Gerencia es transcribir la literalidad de una normativa sanitaria sin siquiera llevar a cabo un estudio que identifique problemas y áreas de mejora a través del consenso que cuente al menos la participación de médicos y enfermeras expertos del propio centro”.

Por ello, piden un plan de actuación dirigido a adecuar servicios y racionalizar el gasto sanitario “que no se produzca mediante un solo modelo de organización como pretende la gerencia, sino que se adapte a las circunstancias locales tal y como la normativa sanitaria recomienda en todo momento”. Además, solicitan que para ello se cuente con la plantilla, algo que, dicen, “no se ha producido en absoluto”

Ante la respuesta del actual gerente al conflicto, mantienen que “un exhaustivo análisis de la situación de los servicios de urgencias del Hospital Insular Virgen de Los Reyes revelaría que la actual asistencia sanitaria urgente de todos los herreños, ahora mismo es sin duda accesible, coordinada, segura, eficiente y de calidad, cumpliendo con el objetivo de responder a las expectativas de los ciudadanos y que el actual equipo médico de urgencias es de una reputadísima calidad, siendo algunos de sus integrantes profesionales de referencia nacional” aseguran el grupo de médicos afectados por estas medida. 

“Se trata de un problema político que está afectando a la calidad asistencial que en estos momentos se está ofreciendo” aseguran estos profesionales médicos del Servicio de urgencias de El Hierro al tiempo que se lamentan de que “es el estándar de calidad en la atención sanitaria de los herreños la que está en juego” aseguran los profesionales.

 

Gaceta del Meridiano

Médicos ‘quemados’ antes de la COVID-19: «Llegó a ser un pulso perverso entre el paciente y yo, entre su salud y la mía»

En OPINION/PORTADA

Eduardo nunca tuvo la sensación de estar al día en su trabajo. Se sentía como un marinero que achica agua con una cucharilla de café mientras el barco se hunde. Sus jornadas laborales se prolongaban de las ocho de la mañana a las ocho de la tarde de lunes a viernes. Utilizaba los sábados para poner en orden los casos más difíciles con los que tenía que lidiar entre semana. Tampoco los domingos lograba desconectar.

En los últimos años, no era raro el día en que se quedara hasta las once de la noche analizando casos para reincorporarse a las siete de la mañana. Eduardo (nombre ficticio, al igual que los del resto de sanitarios que aparecen en este reportaje, que han querido preservar su identidad) estudió medicina por vocación, «por su valor humanitario», pero lleva años sin ejercer. La enfermedad de un familiar muy cercano le colocó frente al espejo y le hizo ver su incapacidad para gestionar todo aquello que se alejara de su labor como especialista en uno de los hospitales públicos de referencia de Canarias.

 

El bajón anímico precedió al sentimiento de culpa. «Estaba emocionalmente destrozado. Era incapaz de diagnosticar, temía meter la pata. Mi rendimiento empeoró, llegó a ser un pulso entre el paciente y yo, entre su salud y la mía. Era perverso». Trabajaba fuera de horario «por agobio, no con satisfacción». Aguantó, intentó cambiar la actitud, pero acabó sucumbiendo, agotado, en mitad de sus vacaciones. Eduardo renunció al descanso durante los primeros diez días para desatascar tarea pendiente. Cuando por fin paró, acabó de quebrarse. Le diagnosticaron un trastorno del sistema inmunitario que le obligó a permanecer hospitalizado durante dos semanas. «Dejar la profesión no fue una decisión, estaba tan mal que no podía seguir», confiesa.

Mientras busca la fórmula para reinventarse y reincorporarse al mercado laboral, reflexiona sobre su trayectoria vital y profesional. «Me quedé con la sensación de soledad absoluta, de tener que sacrificar diez años de formación y décadas de trabajo. Caes en la desesperanza cuando te das cuenta de que has dedicado media vida a algo que te ha provocado insatisfacción». La sobrecarga laboral mantenida durante años, unida a su alto grado de exigencia y a otros factores vinculados con la organización del trabajo, acabaron por agotarle física y emocionalmente. Recibió el diagnóstico de trastorno ansioso-depresivo y no de un cuadro vinculado al desgaste laboral, lo cual generaba en Eduardo aún más culpabilidad. «El burn-out (síndrome del trabajador quemado) es una realidad muy compleja. Está oculto, mal visto. Los compañeros más cercanos me entienden, pero no ves apoyo del colectivo».

 Los resultados preliminares de una investigación del Laboratorio de Psicología del Trabajo y Estudios de la Seguridad de la Universidad Complutense de Madrid sobre el impacto emocional de la crisis de la COVID-19 en los profesionales de la salud revelan que el 40% de los sanitarios se siente emocionalmente agotado en su trabajo. La emergencia del coronavirus les ha expuesto a situaciones límite y a una fuerte presión, pero la fotografía previa no era nada favorable. Así se desprende de la encuesta sobre la situación de la profesión médica en España, realizada a finales del año pasado a cerca de 20.000 de los 250.000 facultativos colegiados del país. Un 55% confesó estar agotado mentalmente por el trabajo. Otro estudio, elaborado en 2017 por el sindicato Satse, señalaba que la mitad de las profesionales de enfermería se sentía «quemado».

Un artículo publicado en la edición de junio en la revista de bioética Eidon, con Emilio Bouza (jefe del servicio de Microbiología y Enfermedades Infecciosas del Hospital Gregorio Marañón de Madrid) y Pedro Gil-Monte (catedrático de Psicología Social de la Universidad de Valencia) como autores principales, profundiza en el síndrome del desgaste profesional en los sanitarios y precisa que los trabajadores de la salud están sometidos a un estrés laboral prolongado muy importante «por las propias exigencias emocionales, éticas y técnicas que impone la relación con sus pacientes» y que, por ello, son un colectivo en el que el «nivel de sospecha» de padecerlo «debe ser muy alto».

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido el burn-out en la clasificación internacional de enfermedades profesionales. Se trata de un síndrome que puede afectar a trabajadores de todos los sectores profesionales, pero tiene una mayor incidencia en aquellas actividades vinculadas con la atención y el cuidado de seres humanos. Según explica Elena de los Ángeles, psicóloga y auditora en sistemas de gestión de Prevención de Riesgos Laborales, en este trastorno influyen factores de personalidad y organizacionales. «Me encuentro con personas con un alto grado de exigencia y una gran motivación para desempeñar su trabajo, pero la manera de organizarlo no es la idónea y empiezan a sentir una frustración que se mantiene en el tiempo», relata respecto a su experiencia concreta con sanitarios. «De forma progresiva, se sienten más fatigadas, más agotadas. Además, manifiestan irritabilidad, actitudes negativas, respuestas frías e impersonales. Se da incluso un componente llamativo, que es el cinismo. Hablamos de despersonalización. Por último, hay una falta de realización personal. Empiezan a tener respuestas negativas hacia sí mismos y hacia sus trabajos», añade la psicóloga y perito.

A ello se le pueden unir otras repercusiones físicas, como la cefalea, la hipertensión, la fatiga crónica, los dolores musculares o las úlceras; psicológicas, como la ansiedad o la depresión, y conductuales, como el incremento del absentismo, el descenso de la productividad y, en última instancia, el abandono prematuro de la profesión.

 

 

Eldiario.es

 

Los médicos de Urgencias de toda España piden la destitución de la gerente del HUC

En NOTICIAS. CONFLICTOS/PORTADA

Los profesionales aseguran que la decisión de cesar a Guillermo Burillo se ha tomado por desavenencias personales y no por motivos de gestión, como indicaba el Hospital

La indignación generada en Canarias por el cese del facultativo Guillermo Burillo ha traspasado fronteras y ha llegado hasta los más de 77.000 miembros que integran la Sociedad Española de Medicina de Emergencias (Semes). El colectivo exigió ayer el cese inmediato de la gerente del Hospital Universitario de Canarias (HUC), Mercedes Cueto. Según el presidente de la Semes, Juan Jorge González Armengol, en declaraciones a EL DÍA, la gerente habría tomado la decisión por «desavenencias personales y no por la gestión», como justificó el propio hospital el día en el que se hizo público el cese. Asimismo, González Armengol afirmó que desde la Sociedad médica y científica se pretende abrir una investigación hacia Cueto puesto que, según el presidente, ha dirigido «un hospital que ha coaccionado» a las personas que «se pusieron delante de la puerta a protestar por el cese de un buen jefe».

El médico de Urgencias, Guillermo Burillo, fue destituido el pasado lunes, sin previo aviso, por la gerencia del centro hospitalario, justo después de combatir los días más crudos de la pandemia de coronavirus y tras seis años a cargo del servicio. Y lo hizo sin más explicación por parte de la gerencia del hospital de que la decisión se había tomado como consecuencia de un «cambio en la gestión interna del centro», por lo que sus subordinados decidieron tomar cartas en el asunto y dimitir en bloque al día siguiente. Un total de seis médicos que hasta entonces habían desempeñado su función como jefes de turno y de sección dejaron de coordinar algún tipo de acción en las Urgencias del centro hospitalario al considerar que el único proyecto de servicio con el que pueden estar de acuerdo es por el que ha estado trabajado Burillo los últimos seis años.

No fue una sorpresa

En aquel entonces, los profesionales que trabajaron codo con codo junto a Burillo afirmaron que la decisión no era del todo sorpresiva pero sí que «no había motivo» para tomarla. No obstante, ponían la pelota en el tejado de Mercedes Cueto pues entendían que era la persona que debía dar alguna explicación. El hospital por su parte se limitó a justificar que esta decisión se había empezado a fraguar en enero, cuando comenzó una auditoría al servicio por parte de la Gerencia. En este sentido, el presidente de la sociedad médica es contundente: «Se ha tomado la decisión por diferencias personales». González Armengol señaló que puede entender que existan rencillas entre ellos, pero que esa circunstancia, en ningún caso, debería extrapolarse a «la acción administrativa» ya que siempre debería primar «el respeto profesional».

Él mismo ha sido testigo de las diferencias personales que existen entre Cueto y Burillo. Lo pudo presenciar hace unos años, durante la planificación del Plan de Urgencias Canario (Pluscan) pues la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias -con José Manuel Baltar al cargo- le invitó a participar por su experiencia profesional. «Ella [Mercedes Cueto] estaba muy desubicada y no hizo nada», narró González Armengol que indicó que Guillermo Burillo fue uno de los profesionales que diseñaron dicho plan. «Conocemos a mucho gestores y esto [el cese a Burillo] no lo hacen los gestores profesionales», indicó el médico al tiempo que hizo hincapié en que desde la Sociedad tienen «un respeto enorme hacia la administración», especialmente a la canaria «porque tiene muy buena fama».

Una posible denuncia

Bajo esa premisa se ampara la contundente exigencia de la sociedad: «no se merece ponerla en entredicho con una persona como esta [Mercedes Cueto]». Asimismo, el presidente nacional de la sociedad profesional abre la puerta a una posible denuncia. «Nos han llegado excusas de que se han realizado auditorias y eso está por ver cómo termina, pero esperamos que no sea verdad lo que nos ha llegado, porque si no interpondremos una denuncia», alertó.

La sociedad no solo critica las formas y los motivos que han llevado al hospital a cesar a Burillo, también el momento en el que se ha tomado esta decisión. «¿Te parece normal que después de lo que hemos pasado, una tragedia, tenga tan mala baba como para tomar la decisión de esa manera?», replicó el presidente de la sociedad, que sentenció que no ha habido ninguna razón objetiva para acometer este cese y considera que nada en la situación que se ha generado «es normal». De hecho, ha llegado a valorar como «despreciable» el considerar que los momentos posteriores a una crisis sanitaria como la del coronavirus eran los ideales para ejecutar este cese.

Los sanitarios que trabajan en este servicio en el Hospital Universitario de Canarias (HUC) han estado sometidos a la misma incertidumbre y miedo que el resto de sus compañeros en otros lugares de España, sin ver a sus familiares ni a sus hijos y pasando muchas jornadas de estrés. «El único premio ha sido este», sentenciaba el pasado martes una de las jefas de sección subordinada de Burillo, Lisset Traveria.

En el caso de estos sanitarios del HUC además destaca su colaboración en momentos clave de la emergencia sanitaria como por ejemplo, a finales de febrero, ante la clausura y puesta en cuarentena del H10 Costa Adeje Palace. Además, como señaló Miguel Benito, también jefe de sección de Urgencias hasta el pasado martes, todas estas acciones las hicieron «porque Burillo nos animó a hacerlo». Además, lo han hecho incluso cuando el hospital aún les adeuda más de 10.000 horas por sus servicios por la cantidad de horas extra que han acometido durante la última década.

Ni un médico contagiado

Y con todo este contexto, mientras los sanitarios de toda España caían enfermos -587 en toda Canarias- en las Urgencias del HUC «no se ha infectado ni un médico», insiste González Armengol, que entiende que lejos de poder relacionar esta ventajosa circunstancia con la suerte, el servicio ha conseguido este hito gracias a las directrices marcadas por Burillo.

«Es un buen jefe, es muy respetado en Canarias y en toda España, es una persona con muchísimo prestigio, tiene gente que la quiere y tiene un currículum excelente», insistió el médico especialista en Urgencias. «Los canarios no se merecen esta imagen lamentable, estamos indignados en toda España», concluye el presidente de la Semes, que remarcó que sobre la decisión de Mercedes Cueto insistió en que «no es solo que se haya equivocado, es que exigimos que se cese a una persona que no se merece Canarias».

 

Eldia.es

 

Control aéreo confirmó la falsa alarma minutos antes de que el 112 contara en Twitter la caída de un avión

En CATASTROFES Y URGENCIAS HUMANITARIAS/NOTICIAS. CONFLICTOS

Un piloto y dos helicópteros reportaron poco antes de las 15:00 horas que no había un avión flotante, sino un barco, pero a las 15:01 saltó el polémico tuit.

El servicio canario de Emergencias elude precisar a qué hora exacta recibió de los controladores aéreos la información de que el accidente era en realidad un espejismo.

«¿Un avión en el agua? De los nuestros están todos identificados, en frecuencia y se ven en el radar…» Un nuevo audio revela cómo los controladores negaron al 112 que hubieran perdido contacto con ninguna aeronave.

Dos pilotos vieron el supuesto ‘avión flotante’. El primero validó la tesis del amerizaje, pero el segundo dijo que era un barco y apuntó que se trataba de una falsa alarma.

Apenas cinco minutos antes de que el 112 Canarias informara a través de Twitter de la caída de un avión en el mar en el litoral de la capital grancanaria, un piloto ya había confirmado a la torre de control del aeropuerto de Gran Canaria que la supuesta aeronave flotante que muchos creyeron ver en el horizonte era en realidad un remolcador que transportaba una enorme grúa amarilla. Eran las 14:56 de la tarde, hora canaria. Esta información fue corroborada a los controladores por dos helicópteros que sobrevolaban la zona, entre ellos uno del Servicio Aéreo de Rescate (SAR). Fuentes oficiales confirmaron hoy que este dato fue inmediatamente trasladado por la sala de control aéreo a la sala operativa del 112, que 35 minutos antes había telefoneado para advertir de muchas llamadas de ciudadanos alertando de la supuesta caída de un avión y preguntar si se había perdido la pista de alguna aeronave. Sin embargo, pocos minutos después de que en el aeropuerto de Gando se comprobara que no había ningún accidente aéreo, a las 15:01 saltaba el polémico tuit que desató una enloquecida espiral en algunas radios, ediciones digitales y redes sociales.

¿Casualidad? ¿Despiste? ¿Confusión? ¿Simultaneidad entre la comunicación de la falsa alarma y el falso tuit? Un portavoz autorizado del 112 consultado por esta periodista eludió hoy detallar la hora exacta en que la sala operativa de emergencias supo por los controladores que el supuesto accidente aéreo era solo un espejismo y cuál fue la causa de que justo en ese momento se lanzara el polémico tuit. Sea como fuere, la cuenta del @112canarias todavía tardó otros 8 minutos en lanzar su primera corrección y otra hora y cuarto para dar su versión definitiva, en la que culpaba al centro de control aéreo del descomunal malentendido. A la pregunta de si la falsa alarma se notificó al 112 justo un minuto antes o coincidiendo con el momento en que se escribía el tuit, esta fuente eludió dar detalles y se excusó con que quedaban «muchas llamadas y mucho material por analizar». Sí añadió que, en medio de las contradicciones («primero se dijo que no había un avión en el agua, luego que sí, luego que no…») la rectificación se demoró un poco hasta tener la confirmación oficial del SAR de que no había ningún avión accidentado. Durante todo este embrollo, en la sala operativa del 112 hubo dos periodistas de su gabinete de comunicación que, según la versión oficial, estaban en permanente contacto con el jefe de guardia.

El 112 de Canarias fue el jueves el primero en llamar a control aéreo del aeropuerto de Gando, y no a la inversa, para avisar de la supuesta caída de un avión en el litoral de la capital grancanaria después de recibir sobre las 14:25 horas varias alertas de ciudadanos que decían estar viendo una aeronave flotando frente al centro comercial Las Terrazas, según han confirmado hoy dos fuentes oficiales. Este dato está contrastado, pese a la insistencia del Gobierno canario en que el origen de la confusión está en dos llamadas hechas desde el aeropuerto al 112 (a las 14:50 y a las 14:51, respectivamente), con sus correspondientes audios grabados y filtrados, en las que se confirmaba la supuesta existencia de un avión flotando en el mar.

Un nuevo audio conocido en la tarde de este viernes revela sin embargo cómo, a petición del 112, la sala de control aéreo explicó desde un primer momento que ni en sus registros, ni en sus radares tenía constancia de ninguna nave perdida. «¿Un avión en el agua? Los nuestros están todos en frecuencia y se ven en el radar y están en contacto…» Esta llamada se produjo sobre las 14,38 horas de ayer, después de que el 112 llamara por segunda vez a la sala de control aéreo para indicar que agentes de la Policía Nacional veían frente al centro comercial Las Terrazas un supuesto avión flotante de grandes dimensiones.

La secuencia horaria del intercambio de llamadas entre el 112 Canarias, la torre de control y otros servicios del aeropuerto, como el Centro de Operaciones Aeroportuarias y los bomberos, demuestra que todos siguieron el protocolo previsto para actuar en caso de supuesto accidente aéreo: activar una alerta, movilizar medios, comprobar que los aviones programados están en su sitio y comunicarse las incidencias. El único dato que no encaja en este puzzle es el momento en que el Twitter oficial del @112canarias lanzó su polémico mensaje.

Así fue la secuencia

La primera llamada del 112 al centro de control aéreo se produjo poco después de las dos y media de la tarde, hora canaria. En esa comunicación, el 112 dice a los controladores que está recibiendo llamadas de ciudadanos que dicen estar viendo un gran avión de color amarillo flotando en el mar. En esa primera comunicación, los controladores de la torre hacen un primer examen y contestan al servicio de emergencia que no les falta ningún avión. Pero, como exigen las normas ante una notificación de esta naturaleza, se activa el protocolo para supuestos accidentes aéreos. Este protocolo obliga a pedir de inmediato la intervención del Servicio Aéreo de Rescate (SAR), comunicar al 112 todos los datos que vaya recabando ante la supuesta emergencia y realizar una comprobación de todas y cada una de las aeronaves programadas para ese momento en el espacio aéreo. Es decir, rastrear todos los indicios que confirmen o desmientan un accidente y, según lo que proceda, seguir adelante o desactivar en caso de falsa alarma.

Como es natural, la primera llamada del 112 da lugar a un intenso flujo de comunicaciones entre los distintos servicios del aeropuerto y, a su vez, entre éstos y la sala operativa del 112. Una de esas llamadas la realiza también el 112 al servicio de bomberos del aeropuerto, a los que comunican que muchos ciudadanos están llamando por la supuesta existencia de un avión flotando. Los bomberos lo trasladan a su vez al Centro de Operaciones Aeroportuarias (Cecoas), que hace una comprobación visual y detecta lo que supuestamente es un avión amarillo de grandes dimensiones flotando en el mar. Es importante destacar en este punto que AENA se subdivide en dos grandes áreas: AENA Navegación, de la que dependen los controladores aéreos, y AENA Aeropuertos, de la que depende el Cecoas y la organización comercial del aeropuerto.

Tras esa comprobación visual, el Cecoas llama a la torre y ésta vuelve a confirmar que no le falta ningún avión. Con todo, las comprobaciones siguen adelante. Unos minutos después, el 112 vuelve a llamar a la torre, esta vez para decir que efectivos de la Policía Nacional confirman la presencia de un supuesto avión grande flotando frente al centro comercial Las Terrazas. La torre, siempre según esta misma versión de fuentes próximas al aeropuerto, vuelve a repetir que no falta ningún avión de los programados.

El cruce de llamadas prosigue, siempre conforme al protocolo establecido. Sobre las tres menos cuarto de la tarde, el Cecoas contacta con el 112 para preguntar si hay nuevos datos y el servicio canario de emergencias indica que el aluvión de llamadas ciudadanas va en aumento. Es a partir de ese momento cuando se producen las dos llamadas cuyos audios conocieron anoche esta periodista y el digital CanariasAhora. En una de ellas, la torre de control informa al Cecoas de que la tripulación de un avión que acaba de despegar dice haber visto un avión de grandes dimensiones sobre el mar, y el Cecoas se lo comunica (como es igualmente preceptivo) al 112. Solo un minuto después, es la torre la que traslada el mismo dato al jefe de la sala operativa de Emergencias.

Puede leer el artículo completo en el blog de Teresa Cárdenes.

 

La falsa alarma del avion caido al mar en Canarias Los controladores afirman que todo se hizo bien hasta que se lanzó el ´tuit´

En CATASTROFES Y URGENCIAS HUMANITARIAS/NOTICIAS. CONFLICTOS

remolcadorLa Asociación de Profesionales de Control de Tránsito Aéreo (Aprocta) ha defendido hoy que sus colegas de Canarias, el 112 y los medios de socorro actuaron «perfectamente» ante la sospecha de un posible accidente aéreo y ha opinado que el error residió en quien lanzó «un tuit».

«Ese mensaje a las redes sociales ¿ayudaba a identificar antes si lo que había en el agua era una avión? ¿En caso de accidente real, hubiera hecho que hubiera más supervivientes? ¿hubieran llegado los medios de rescate antes? Ese mensaje a las redes sociales ¿qué aportó a lo que ocurrió? No aportó nada, Aportó confusión», ha señalado a Efe el portavoz de Aprocta en Canarias, Fernando Marián.

Este profesional, que trabaja en el Control Aéreo de Canarias, ha pedido que se abra una reflexión sobre si era necesario lanzar a Twitter «desde una agencia oficial del Gobierno de Canarias» que había un posible accidente aéreo, por más que ese mensaje reflejara con precisión las conversaciones que estaban teniendo los servicios de socorro hasta que todo se reveló como una falsa alarma.

Marián sostiene que «todo el problema» de la situación de alarma social que ayer se disparó durante unos minutos por la posible caída de un Boeing 737 cerca del aeropuerto de Gran Canaria, que en realidad era grúa remolcada por mar en una gabarra, se resume en que «una persona que no pertenece a la coordinación de salvamento ante un posible accidente aéreo manda un mensaje a las redes sociales».

Este colectivo de controladores aéreos sostiene que, sin embargo, «la gente que trabaja en la coordinación del 112 trabajó perfectamente, el Centro de Control de Navegación Aérea y la torre de control trabajaron perfectamente, el RCC de Salvamento Aéreo trabajó perfectamente y hoy volverían a actuar igual».

«No se puede despreciar la sospecha de un accidente aéreo. Estamos hablando de una catástrofe mundial. No se puede despreciar, pero ¿el tuit, qué pinta, qué aporta?, ha insistido.

Fernando Marián argumenta que su compañero de control que telefoneó al 112 para comunicar que el piloto de una aeronave en vuelo notificaba que podía haber un 737 en el agua hizo lo que debía: «Ante la sospecha hay que actuar, porque los minutos, los segundos, significan supervivientes».

Aprocta recuerda que, si la emergencia hubiera sido real, había 200 vidas en potencial peligro (el pasaje que tiene cabida en un Boeing 737), por lo que no se podía esperar a movilizar el operativo de rescate hasta confirmar si era o no un avión lo que flotaba frente a la costa de Telde.

Además, ha advertido de que hacer pública esa situación de emergencia pudo haber provocado que se colapsara la autovía que comunica Las Palmas de Gran Canaria con el aeropuerto justo delante del lugar de la emergencia, con coches de curiosos que se paraban a ver que ocurría. Si la emergencia hubiera sido real, ha añadido, eso habría dificultado el movimiento de los equipos de socorro, informa EFE.

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