Fallece Alejandro Febrero, médico de Urgencias del Chuvi desde hace más de 30 años. El silencio inundó urgencias In Memoriam

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Esta mañana, el silencio inundó el Servicio de Urgencias y, por extensión, el Hospital Álvaro Cunqueiro y el área sanitaria de Vigo; en el silencio de la noche partía Alejandro Febrero.

Nació en Vigo, un mes de octubre, en el seno de una familia ejemplar e infatigable en el trabajo y en el deporte, de la que se sentía orgulloso a diario. Así, Alejandro, ha sido el insigne sucesor de los valores del verdadero olimpismo (la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo, la responsabilidad de lo social y el respeto a los principios éticos fundamentales universales) que su padre, el nadador olímpico de homónimo nombre, le transmitió en vida.

Se licenció en Medicina y Cirugía por la Universidad de Santiago de Compostela y se especializó en Medicina de Familia en Vigo (Centro de Salud de Sárdoma y Hospital Xeral-Cíes), ciudad a la que quedará vinculado para siempre. Tras terminar la especialidad, ficha por el servicio de urgencias del hospital en el que se forma, siendo allí donde desarrolle su carrera con enorme maestría durante más de 3 décadas, dignificando una categoría profesional y un trabajo que no entiende ni de noches ni de fiestas de guardar. Con la reorganización de la atención hospitalaria en Vigo se incorpora al Hospital Álvaro Cunqueiro, en el que ha ejercido hasta el último minuto, antes de que la «negra sombra» interrumpiese su camino.

Todo lo que pueda decirse o escribirse estos días, es una mínima parte del sentir unánime de gratitud y reconocimiento hacia Alejandro.

Ha sido una gran persona, un brillante profesional y un maestro, siempre a la disposición de todos, tanto para enseñarnos como para apoyarnos en los momentos difíciles en el ejercicio de nuestra profesión y en la vida, porque los hubo. Para miles de residentes y para todos sus compañeros de turno, de todas las categorías profesionales sin excepción, ha sido un referente, siempre conciliador y amable, con el que hemos descubierto el buen hacer y los entresijos de la Medicina de Urgencias, esa medicina que ejercía con determinación, acierto y, sobre todo, silencio y nobleza.

No entendía de retos, sino de metas. Así, con trabajo diario y esfuerzo, sin perder nunca la sonrisa, consiguió todo lo que se propuso; una gran familia junto a Pili, un nombre con mayúsculas en la medicina de urgencias de Vigo, un deportista presente en las grandes citas del atletismo de la provincia, este año en la VigBay late un corazón menos, y un «león marino» en las profundas aguas del Atlántico en la Costa da Vela.

Hoy lloramos su ausencia en Vigo, Donón, Hío? pero a partir de mañana, todas las personas que le hemos conocido nos responsabilizamos en mantener vivo su legado, que está a la altura de muy pocos, tanto en lo personal como en lo profesional.

Muchísimas gracias, Alejandro, de parte de todos tus compañeros del Servicio de Urgencias del Hospital, por haber compartido tiempo, espacio e inquietudes con nosotros. Este agradecimiento lo hago extensible a la sociedad viguesa, dado que como usuarios de la sanidad pública no somos conscientes todavía del valor perdido. Te echaremos mucho de menos.

Ha vivido en silencio,

y ? en silencio partió.

Hasta siempre, Alejandro.

* Tus compañeros del Servicio de Urgencias del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo.