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CATASTROFES Y URGENCIAS HUMANITARIAS

Una aplicación europea para ponerse a salvo de desastres naturales

En CATASTROFES Y URGENCIAS HUMANITARIAS

La Comisión Europea ha lanzado hoy I-REACT, una app gratuita para que los ciudadanos intercambien información sobre catástrofes como lluvias torrenciales, inundaciones o incendios. Además, informa a los usuarios sobre su grado de exposición a estas amenazas. Más información sobre: aplicacióndesastres naturalesincendiosComisión Europeainundaciones

El objetivo es proporcionar herramientas a los ciudadanos europeos para que puedan tener un papel más activo en la prevención de desastres. / I-REACT

I-REACT es una aplicación financiada la Comisión Europea cuya misión es proteger a los ciudadanos de inundaciones, incendios y eventos climáticos extremos. La app está disponible desde hoy en Google Play y con ella se podrán compartir información sobre catástrofes naturales. Su lanzamiento coincide con la celebración del Día Internacional para la Reducción de los Desastres.

La idea es proporcionar herramientas para que los ciudadanos tengan un papel más activo en la prevención de desastres

Según datos del grupo asegurador Munich Re, en 2017 desastres como inundaciones, incendios forestales y terremotos causaron más de 9.000 muertes en todo el mundo, afectaron a 96 millones de personas y causaron pérdidas de más de 270.000 millones de euros.

“Nuestra idea es proporcionar herramientas a los ciudadanos europeos para que puedan tener un papel más activo en la prevención de desastres», ha dicho Fabrizio Dominici, coordinador del proyecto I-REACT. “Los usuarios de la aplicación pueden monitorizar las condiciones ambientales y compartir información útil, como fotos y datos que ayudarán a otros ciudadanos a estar preparados”.

Distinguir información real de noticias falsas

Estos informes pueden ser verificados por el resto de los usuarios, para filtrar la información relevante y evitar la propagación de noticias falsas. La misma aproximación se aplica a la información proveniente de Twitter. Esta aplicación filtra tuits relevantes en tiempo real, para ofrecer a los usuarios contenido informativo relacionado con las emergencias que ocurren en su entorno. Además, la aplicación también pone a prueba el conocimiento de los usuarios sobre cómo responder a distintos desastres climáticos, con el fin de formarles en hábitos más seguros.

Incluye mapas de riesgo que permiten conocer en todo momento la posibilidad de verse afectado por desastres

Este tipo de información es especialmente útil durante inundaciones, incendios y otros riesgos naturales. “Las fotos y los comentarios de los usuarios no solo sirven para monitorizar el medio ambiente, también permiten a los ciudadanos informar sobre daños en infraestructuras, y ayudan a otros usuarios a encontrar lugares seguros durante emergencias”, señala Dominici.

Además, la aplicación incluye mapas de riesgo que permiten conocer en todo momento la posibilidad de verse afectado por desastres naturales. “Queremos que esta información sobre desastres sea lo más accesible posible y en el mundo actual esto significa que todos debemos poder tenerla en el móvil. Esto contribuirá a aumentar nuestra seguridad, salvar vidas y a reducir los daños causados ​​por las catástrofes naturales”, indica el responsable.

Catástrofes nada naturales

En CATASTROFES Y URGENCIAS HUMANITARIAS/OPINION

Brasil.- En esta etapa del capitalismo globalizado en la que las ambiciones económicas desenfrenadas colisionan con la viabilidad del planeta, un hecho aparentemente aislado en una localidad del interior de Brasil captura en sí mismo todos los ingredientes para entender la época en la que vivimos. Nos toca presenciar nuevamente, tras tres años, un hecho de fatal negligencia empresarial como lo es el aluvión de lodo y minerales tóxicos, responsabilidad de la gigante multinacional Vale do Rio Doce.

Con una interminable lista de daños y afectados que esperan justicia y reparación, un aparato del Estado incapaz de regular y supervisar la situación, somos testigos de un desastre ecológico irreparable por décadas.Como si fuera poco, existen 422 instalaciones similares solo en el estado de Minas Gerais e incontables a nivel mundial que son como bombas de tiempo sobre los trabajadores y las comunidades aledañas a las explotaciones.

El 5 de noviembre de 2015 una compañía minera adquirió súbita visibilidad mediática por el deslave producido en una represa minera en Mariana (Minas Gerais – Brasil), un estado vinculado históricamente a las extracciones metalíferas. Se trataba de la compañía local Samarco, propiedad de la empresa Vale do Rio Doce -más conocida como “a Vale”- en copropiedad con la compañía internacional BHP Billiton.

El hecho ocurrió al desmoronarse las represas Fundão y Santarém en la localidad de Bento Rodriguez a 35 km de Mariana y demostró la capacidad destructiva de un aluvión de barro al sorprender comunidades rurales matando a diecinueve personas, arrasando con cultivos, granjas y animales domésticos a su paso. Los damnificados ambientales directos ascendieron a 300 familias que quedaron sin hogar, que fueron evacuadas a la ciudad de Mariana y que según los informes dos años después, luego de las primeras ayudas y solidaridades iniciales, fueron discriminadas, viven como parias sin resolver su situación, sufren daños psicológicos, sociales y laborales, y no obtuvieron ningún tipo de reparación o compensación por parte de la justicia.

Los perjuicios económicos sufridos por el cierre de la producción minera se extendieron a la economía, al comercio y hasta a la propia administración pública de la región de Mariana; irónicamente, la hostilidad de los vecinos se volcó no tanto contra la empresa sino contra los refugiados, repercutiendo en situaciones de bullying escolar sobre sus niños y niñas. Este hecho representa una pequeña muestra de un fenómeno mundial que llamó la atención de las Naciones Unidas y que denomina los “refugiados ambientales”.

La investigación indicó que no sonaron las alarmas, pero la influencia de la empresa logró dilatar las sentencias de fondo y absorbió en parte dictámenes blandos sobre compensaciones a los damnificados, sanciones que sin lugar a dudas no alcanzaron para que extremaran las medidas precautorias en sus otros emprendimientos mineros, ni siquiera en el mismo estado de Minas Gerais.

El tiempo fue demostrando que el impacto inmediato era solo el principio de la destrucción. La gigantesca masa aluvional, estimada en 44 millones de metros cúbicos (equivalente a 16.700 piletas olímpicas), supuestamente de agua, arena y barros -según la declaración oficial de la empresa- aunque también se comprobó era rica en residuos minerales altamente tóxicos, resultó mortífera. Posteriormente las noticias empezaron a dar cuenta de que la masa de barro se desplazaba hacia el curso del Rio Doce -la quinta cuenca fluvial en orden de importancia de Brasil- que atraviesa el estado de Minas Gerais primero y el de Espirito Santo después hasta desembarcar en el mar.

La mancha tóxica fue matando toda forma de vida en un recorrido de 655 km, perjudicando a 230 municipios que dependen de la calidad del agua de esa cuenca y a todos quienes directa o indirectamente viven o vivían del río: pescadores, agricultores, turismo, etc. Los peces, los pájaros, toda la flora y fauna fueron arrasados y la cuenca quedó “semiesterilizada” (se estima un biocidio cercano al 80%) aunque la magnitud no se logró dimensionar hasta que alcanzó el mar. Solo allí pudo verse una mancha de más de 20 km de ancho desde la costa que se extendía por casi 120 km de sur a norte, y que afectaba la fauna marina en territorios en donde, entre otras medidas, se invierten fortunas para garantizar la supervivencia de especies como las tortugas marinas amenazadas de extinción.

Teniendo en cuenta que la capacidad de autodepuración del río es muy lenta porque tres años después las aguas continúan siendo marrones sin recuperar su color original, se estima que el mar tardará 100 años en depurar los minerales tóxicos que recibió en ese entonces.

Cuando los reflectores de algunos medios brasileños se apagaron, la empresa recibió sanciones simbólicas y aprovechó la poca difusión en medios internacionales para extender sus inversiones en otros países, entre ellos Argentina. Precisamente en 2016 la empresa publicó una solicitada anunciando que retomaría una explotación de potasio en la provincia de Mendoza, lo que fue divulgado por la nación y la provincia como un ejemplo de llegada de la “lluvia de inversiones”, aunque podría decirse afortunadamente que quedó, por el momento, solo en aprontes.

Un año después, en noviembre de 2016, una noticia inquietante comenzó a surgir en los medios brasileños y era la existencia de la fiebre amarilla selvática, una enfermedad que ofrece pequeños brotes ya que circula básicamente entre primates no humanos en regiones selváticas y se transmite por un vector (Haemagogus) diferente del tan conocido Aedes aegipty, básicamente un vector urbano.

Sin embargo, en esta oportunidad no se trató de un foco ocasional; la epizootia estalló al mismo tiempo en diferentes puntos y comenzó a extenderse, aunque llamó la atención que la distribución de casos de las primeras ondas coincidiera fuertemente con el desastre previo de la Vale. Es decir, por todo el ecosistema unido por el Rio Doce.

Parecía una mera casualidad, sin embargo algunos científicos -más específicamente la bióloga  Marcia Chame, coordinadora de la plataforma de biodiversidad y salud silvestre de la Fundación Oswaldo Cruz, la más importante institución de investigación del hemisferio sur- comenzaron a estudiarlo.

En este caso, se utilizaron estudios de otros fenómenos naturales, por ejemplo, erupciones volcánicas, para entender cómo se re-biologiza una región que ha sido esterilizada. Allí se vió que los insectos podían crecer sin límite ya que se           encontraban en una región sin depredadores. Los peces, aves y anfibios que se alimentan especialmente de las larvas de los mosquitos, en ausencia de ellos, podían multiplicarse sin límites aumentando así la posibilidad de transmitir enfermedades como la fiebre amarilla a los monos o a los campesinos, cazadores, pescadores o turistas que se internaran en las zonas selváticas.

En Brasil, desde el inicio del brote en diciembre de 2016 y hasta el 31 de mayo de 2017 se notificaron 792 casos confirmados de fiebre amarilla con 274 defunciones. Con relación a las  defunciones confirmadas, según sitio probable de infección, 165 correspondieron a Minas Gerais y 85, a Espírito Santo, reuniendo para el período el 90% de los casos.

¿Se aprendió la lección? Definitivamente no. El 25 de enero de 2019, tres años y dos meses después, otro deslave en la localidad de Brumadinho volvió a conmover la opinión pública, esta vez con un saldo de 99 muertos y 259 desaparecidos que probablemente quedaron atrapados por el alud.

La represa Córrego do Feijão -nuevamente propiedad de la Vale do Rio Doce- colapsó súbitamente afectando en primera instancia al comedor de la empresa en donde estaban almorzando 100 trabajadores, pero luego se extendió como un alud por un valle densamente poblado por trabajadores y fundos rurales. La represa estaba inactiva -es decir sin recibir nuevos desechos- por casi tres años, tenía certificados de seguridad recientes y en su desmoronamiento pudo haber afectado a dos represas más de la región. A la fecha, 50 personas, número que ya parece imposible que crezca, fueron rescatadas del fango.

Si se comparan los dos eventos, el deslave de Brumadinho resultó más letal -probablemente por la hora, la presencia de trabajadores activos, la densidad de población rural y los desniveles del valle de evacuación, con un volumen derramado total de 34 millones de m3, apenas un 22% menor a la de Bento Rodriguez, produciendo un torrente tóxico que ya se desplazó 55 km por el río Gualaxo del Norte y que afectará a una represa en Mariana antes de llegar al castigado Rio Doce.

Por el momento se sabe que se apresaron a los cinco ingenieros que firmaron el último certificado de seguridad de la represa. Sin embargo, el peligro continúa ya que el estado de Minas Gerais, uno de los más grande de Brasil, cuenta con 422 diques de material semilíquido de desechos mineros, 22 de los cuales no están certificados. Estas “barragens” están conectadas con cuencas hidrográficas que son múltiples, factor que hace conocido a Minas Gerais como una “caja de aguas”, estas son vitales para los ecosistemas porque son utilizadas por sistemas de agua potable de municipios y ciudades de diverso porte, por usinas hidroeléctricas, represas, canales de irrigación, pesca, turismo, navegación, etc.

La empresa Vale do Rio Doce que conecta las dos catástrofes fue fundada en 1942 como una empresa estatal. En 1997 fue privatizada por el gobierno neoliberal de Fernando Henrique Cardozo -bajo el argumento de que el sector privado sería más eficiente en su gestión que el Estado- y capitalizada en una alianza con capitales canadienses y japoneses en 2006. Hoy es un holding propietario de empresas en cinco continentes y lidera la producción de hierro y níquel a nivel mundial.

A excepción de las indemnizaciones a las víctimas, la justicia brasileña -tan ágil para otros temas- aún no ha establecido sentencia firme por la responsabilidad de los hechos de Mariana, pero si bloqueó 1.600 millones de dólares de sus cuentas, mientras las acciones de la empresa bajaban 8% en Wall Street.

El impacto psicológico de las familias de las víctimas, las consecuencias socioeconómicas y ambientales y los múltiples efectos sobre la salud de la población, directa e indirectamente afectada, pueden desprenderse del “modelo de Mariana”, con sus escasos aciertos y sus numerosos errores. Pero ¿cómo se paga la responsabilidad cuando la negligencia deviene en un crimen colectivo que afectará generaciones enteras? Si está claramente pautado el castigo por el homicidio culposo de una persona, ¿cuál es la pena por la muerte de centenas de ellas?

Cuando las alarmas no funcionan

Una última coincidencia: cumpliendo reglamentaciones y sanciones impuestas, la empresa fue obligada a dictar cursos de contingencia a trabajadores y vecinos por la eventualidad de un colapso. Sin embargo, nuevamente en este caso como en Mariana, el sistema de alarmas no funcionó, haciendo inútil cualquier preparación para una evacuación ordenada.

La empresa también aprendió a comunicar luego de los desastres que genera, comprando medios de comunicación. La estrategia parece ser la de hacer foco en los rescatistas que pasan a ser héroes, tal como fue reflejado en la tapa del periódico Estado de Minas del 29 de enero.

Sin embargo, sus asesores de imagen pueden fallar. En el último mensaje público de la empresa a través de Twitter del 25 de enero afirmaron: “Nuestra mayor prioridad es preservar y proteger la vida de la comunidad”. Pareciera que cuando lo anuncios no son sinceros es mejor evitarlos.

El caso de Brumadinho revela las múltiples colisiones entre los gigantes del capitalismo globalizado y las consecuencias locales de sus acciones depredadoras y desaprensivas. La salud de la población en sus dimensiones catastróficas, el impacto sobre la salud mental, sobre el ambiente, la vivienda y los riesgos epidemiológicos están siendo gravemente afectados, mientras la justicia tradicional y las transitorias pérdidas económicas en los mercados que puedan sufrir los responsables no alcanzan “para que el gobierno de los ratones le ponga el cascabel al gato especialmente si este es el que financia al gobierno de los ratones”.

(*) Mario Rovere  es Médico sanitarista, referente de la Medicina Social Latinoamericana, Asesor Académico de Fundación Soberanía Sanitaria.

Así es el mosquito «Aedes aegypti», causante del zika, el dengue y la chikungunya

En CATASTROFES Y URGENCIAS HUMANITARIAS

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Es diminuto –apenas mide 7 milímetros– pero ha puesto en jaque a buena parte de los países del continente latinoamericano.

Las hembras de este mosquito, que tiene por nombre Aedes aegypti, son el principal transmisor del zika, el dengue y la chikungunya, tres enfermedades que amenazan, a día de hoy, la mayoría de los países de la región.

El Salvador y Paraguay han sido los últimos en decretar, el lunes, la alerta nacional para «controlar y prevenir» la acción de este insecto.

De acuerdo con la subsecretaria Salud Pública de Uruguay, Cristina Lustemberg, «Uruguay, Chile y Canadá son los únicos países de América libres de casos autóctonos» en la detección de las tres enfermedades que propaga.

Y los virus que transmite suponen «un nuevo reto para las naciones», tal y como señaló la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Te contamos como actúan estos insectos y cuáles son los síntomas de las enfermedades que transmiten.

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Actividad diurna

Image caption Son de color oscuro, con manchas blancas en las patas y tórax plateado.

Suelen picar durante el día, principalmente a primera hora de la mañana y a última de la tarde, y viven tanto en interiores como en exteriores.

A los seres humanos les transmiten los virus las picaduras de hembras infectadas, que a su vez se contaminan al succionar la sangre de quienes tienen virus.

En el momento de la picadura, estos mosquitos, originarios de África, inyectan su saliva, la cual puede contener cuatro tipos de enfermedades: zika, dengue, chikungunya o fiebre amarilla.

La enfermedad que nos transmitan dependerá de si el mosquito estaba (o no) infectado por alguno de estos virus, que pudo obtener al succionar la sangre de los humanos, aseguran los expertos.

«La transmisión ocurre sólo cuando un mosquito infectado con alguno de estos virus pica a una persona susceptible. Sin embargo, si el mosquito no tiene ninguno de los virus, no ocurrirá la transmisión», le contó a BBC Mundo el doctor Jairo Andrés Mendez Rico, de la OPS.

En aguas estancadas


¿Qué pasa si en la estación espacial tienen una emergencia médica grave?

En CATASTROFES Y URGENCIAS HUMANITARIAS/INFORMACION CORPORATIVA
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Los astronautas son preparados para actuar como paramédicos del espacio.

¿Qué pasaría si en la Estación Espacial Internacional tuvieran una emergencia médica grave? Allá arriba, son escasos los recursos para intervenir ante una situación de vida o muerte.

Antes de ser enviados al espacio, los astronautas reciben 40 horas de entrenamiento médico. Con esto deben estar capacitados para -durante su estadía de seis meses en órbita- tratar problemas comunes de salud.

Además de los cursos de primeros auxilios, también aprenden a cerrar una herida con puntos, colocar una inyección e incluso extraer un diente.

El botiquín en la EEI es básico.

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Además de tener los utensilios necesarios para primeros auxilios, cuentan con un libro bastante completo sobre enfermedades médicas y equipos útiles como desfibrilador, ultrasonido portátil, un aparato para mirar en el ojo y dos litros de agua salina.

El problema de regresar a Tierra con un enfermo grave es que en la nave espacial carece de soporte vital.

A pesar de que el ultrasonido puede generar imágenes muy claras de lo que hay dentro del cuerpo humano -y ser enviadas a un equipo en la Tierra para asistir en el diagnóstico- estos hombres y mujeres que van al espacio sólo tienen la preparación de un paramédico.

El doctor David Green, profesor titular en fisiología aeroespacial del King College de Londres, considera que la mejor opción sería regresar el paciente a la Tierra en la aeronave Soyuz que está en la estación.

Se trataría de un viaje de unas tres horas y media, aunque no sería nada sencillo.

«En la EEI tienen recursos limitados, pero en Soyuz ni siquiera tienen soporte vital», explica Green.

«De tener un buen vuelo de regreso, al entrar a la atmósfera de la tierra pueden experimentar una fuerza G de 4g a 5g. Si esto ya es bastante desagradable para una persona sana, imagina para alguien que esté gravemente enfermo».

Sin embargo, Green aclara que las posibilidades de que un astronauta caiga gravemente enfermo son de 1% a 2% por persona al año.

Esto se debe a que la salud y forma de los astronautas son monitoreadas muy de cerca antes y durante la misión por un experto que también hace un seguimiento a sus familiares.

También en la Tierra

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Los astronautas saben utilizar equipos médicos como ultrasonidos.

Los retos de lidiar con una emergencia médica en completo aislamiento no son exclusivos de la EEI.

El doctor Fred Papali, de cuidados intensivos de la Universidad de Maryland, EE.UU., quien ha pasado tiempo trabajando en salas de emergencia de Haití y Sudán del Sur, dice que hay lecciones qué aprender de las zonas más remotas de la Tierra.

El experto hace paralelismos entre el aislamiento en el espacio y algunas áreas rurales de países de bajos recursos con carencias en la asistencia médica.

«En muchas partes del mundo, sencillamente no existen servicios de emergencia. Allí los doctores no tienen experiencia o preparación, y con frecuencia los pacientes se aferran a la vida con sus uñas».

Él ha sido testigo de cómo un ultrasonido y una conexión a internet ha salvado vidas en lugares donde no hay agua potable ni electricidad.

«Es una tecnología simple y revolucionaria a la que se debería mirar con más detenimiento», agrega.

Papali comenta que una conexión con un experto es todo lo que se necesita para hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

Y en la medida que se planeen más misiones espaciales tripuladas a la Luna, Marte y más allá, aumenta la necesidad de mejorar el cuidado médico en el espacio.

Doctor a bordo

 
Image caption Hasta ahora no han ocurrido emergencias graves en la EEI.

Hacer que médicos calificados formen parte de la tripulación puede servir para solucionar el problema de lidiar con una emergencia a miles de kilómetros de distancia.

Funcionó para la nave Enterprise de Star Trek en la serie de televisión. Pero, ¿es viable contar con un cirujano en la misión?

Actualmente, sería poco práctico, pues en la EEI no hay gravedad y la sangre y fluidos se escaparían del cuerpo del paciente para flotar por todas partes, infectar a otros astronautas y contaminar la estación.

Científicos estadounidenses han estado probando la idea de colocar sobre la herida una especie de bóveda trasparente y llenarla de fluidos -como solución salina- para detener el flujo de la sangre.

¿Te dejarías tratar por este doctor?

Esto podría detener la sangre o darle tiempo al cirujano para que selle la herida.

La Nasa también está planeando convertir robots en cirujanos del espacio.

El Robonaut 2 ya está abordo de la EEI y su objetivo es desarrollar funciones médicas básicas que pueden ser controladas desde la Tierra.

La idea es que en el futuro pueda realizar cirugías complicadas, pero esto es algo que todavía es muy lejano.

Para las misiones de larga duración se necesitarán dispositivos médicos más inteligentes, medicamentos de mayor duración y entrenamientos médicos más extensos.

El camino a Marte es largo, y con un retraso en la comunicación con la Tierra de 20 minutos, no sería posible obtener consejos médicos rápidos.

Los expertos en medicina espacial tienen que trabajar duro, pero no apostaría en su contra para conseguir una solución innovadora que pueda beneficiar a todos.

BBC

PARAGUAY: Desastres, inundaciones, heridos graves: militares con 2 ambulancias aéreas

En CATASTROFES Y URGENCIAS HUMANITARIAS/NOTICIAS. CONFLICTOS

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El traslado aeromédico, más conocido como ambulancia aérea, està a cargo del Grupo Aéreo de Transporte Especial (GATE), unidad que forma parte de la Fuerza Aérea Paraguaya, cumple la misión de realizar traslados en casos de emergencias médicas. La unidad también se encarga de transportar víveres y medicamentos durante desastres naturales, como inundaciones, sequías, tornados y otros.

El GATE opera hace 27 años, desde 1988, como parte de la I Brigada Aérea brindando transporte aéreo a autoridades nacionales, heridos y enfermos cuando se da la ocasión y según requerimientos. El GATE también apoya las operaciones de entidades como la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD), la Fiscalía General del Estado, la Secretaría de Acción Social, la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat (SENAVITAT), el Ministerio de Educación y Cultura, ejerciendo la presencia del Estado en los lugares de difícil acceso.

Actualmente, cuenta con dos aeronaves C208B Grand Caravan y tres C-206, con las cuales realiza aproximadamente cuatro misiones semanales de evacuaciones aeromédicas, dependiendo de la cantidad de solicitudes y la disponibilidad de los aviones.

Para poder acceder a los servicios de la unidad, en caso de urgencias, la ciudadanía debe solicitar la asistencia a través del Servicio de Emergencias Médicas Extrahospitalarias (SEME). En el caso de no tratarse de una urgencia, por ejemplo, para traslados programados, dentro o fuera del país, el paciente debe presentar una nota al Comando de la Fuerza Aérea solicitando el servicio. Dicha solicitud es analizada, basándose en criterios institucionales, médicos y operacionales para su cumplimiento, siendo garantizada mediante la firma de un contrato entre ambas partes. Cuando la gestión se realiza a través del SEME el servicio del GATE es gratuito.

Las misiones de evacuación y asistencia humanitaria son acompañadas por médicos y paramédicos de la Fuerza Aérea, el SEME y el Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay.

Desafíos

“Cada vuelo es un desafío, en cuanto al cumplimiento eficiente de las misiones asignadas, sin restricciones de días ni horarios, conforme a las necesidades de quienes lo soliciten”, subraya el Tte. Cnel. Carlos Gómez, comandante del GATE.

Teniendo en cuenta que las solicitudes de los servicios del GATE son muchas, la unidad precisa de dos aeronaves más para poder satisfacerlas en tiempo y forma, ya que algunas de ellas son postergadas por falta de medios.

Es por eso que ya se encuentra en marcha el “Proyecto de adquisición de dos aeronaves C208B Grand Caravan” (modelo ideal para nuestro medio), que está siendo estudiado en la Secretaria Técnica de Planificación (STP) para su dictamen, y al recibir el criterio de admisibilidad pasaría al Ministerio de Hacienda para su financiamiento. “Poder incorporar estas dos aeronaves beneficiará a una gran parte de la población paraguaya, especialmente a aquellas localidades de difícil acceso que se encuentran alejadas de los centros médicos”, manifiesta el Tte. Cnel. Gómez.

CODIGO BLANCO: Medicina de guerra en los hospitales parisinos

En CATASTROFES Y URGENCIAS HUMANITARIAS

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El personal sanitario fue alertado a las 21.30 del viernes 13 de noviembre, solo unos minutos después de que los primeros explosivos estallaran en el Estadio de Francia, en la periferia norte de París. El teléfono volvió a sonar segundos después: un tiroteo había tenido lugar al este de la capital francesa. Le seguirían tres más en solo veinte minutos marcados por un terror creciente, que culminó con la toma de rehenes en la sala Bataclan. Solo una hora más tarde, 40 hospitales estaban plenamente movilizados, con 200 salas de operaciones, 22.000 camas disponibles y 100.000 sanitarios dispuestos a atender a los heridos en todo el perímetro de la ciudad.

¿Cómo afrontaron los médicos, enfermeros y el resto de personal sanitario de ese descomunal dispositivo una matanza sin precedentes en territorio francés desde los días de la Segunda Guerra Mundial? Un informe publicado en la revista médica The Lancet por 15 profesionales de los hospitales de París determina cuáles fueron las claves de una actuación que consideran “ejemplar”, “sin falta de coordinación”, “sin falta de personal” y “sin retrasos”, inspirada en los aciertos y errores cometidos tras los atentados “de Madrid, Londres,
Tel Aviv o Boston”. Un primer balance, todavía provisional, les da la razón: hasta hoy, solo se han registrado cuatro muertes entre los más de 300 heridos que fueron atendidos en París (un 1% del total), dos de los cuales ya llegaron muertas al hospital.

La quincena de firmantes, entre los cuales figuran grandes personalidades de la medicina de urgencias, está encabezada por Martin Hirsch, director general de la AP-HP, la organización que agrupa los hospitales parisinos. Cirujanos, anestesistas y enfermeros comparten en el artículo su versión de los hechos. Quienes participaron en el dispositivo comparan los métodos utilizados con la “medicina de guerra”, sirviéndose de torniquetes y vasoconstrictores para mantener la presión arterial lo más baja posible y evitar las hipotermias. No les quedó otro remedio, en vista del número de heridos a atender.

En total, 302 víctimas de los atentados fueron ingresadas en los distintos centros médicos, unos 50 de las cuales llegaron por cuenta propia al servicio de urgencias. Poco más de una hora después de la primera explosión, los hospitales parisinos activaron el llamado plan blanco, creado 20 años atrás para afrontar este tipo de emergencias, pero nunca aplicado hasta ese día.

“Los médicos de urgencias, pese a estar formados desde hace más de 30 años en la medicina de catástrofes, nunca habían debido enfrentarse a un número tan considerable de víctimas y de heridos que debían operar lo más rápido posible”, reconocen los autores. “A medida que el terrorismo se vuelve más letal y violento, nada impedirá que la comunidad médica siga comprendiendo, aprendiendo y compartiendo conocimiento para ser más efectiva salvando vidas”, concluye el informe. Pese a todo, advierten que deberán “ser humildes” y “esperar muertes entre los pacientes heridos”. Cerca de 160 víctimas de los atentados del 13-N siguen hospitalizadas en centros médicos parisinos.

Catástrofes naturales causaron el triple de muertos en 2015 que el año anterior

En CATASTROFES Y URGENCIAS HUMANITARIAS

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Las catástrofes naturales de 2015 se cobraron el triple de muertos en relación a las víctimas de 2014. Cerca de 23 mil personas perdieron la vida en terremotos, inundaciones y olas de calor.

 

La mayor reaseguradora del mundo, la alemana Munich Re difundió datos sobre los daños y víctimas de las catástrofes naturales ocurridas durante 2015.

El número de víctimas mortales que dejaron estos fenómenos triplica el registrado en 2014. Entre terremotos, inundaciones y olas de calor perdieron la vida cerca de 23 mil personas durante el año que se acaba de cerrar, mientras que en 2014 se registraron 7.700 muertes a causa de circunstancias similares.

El informe de Munich Re señala que en cuanto a daños económicos la pérdida fue menor al año anterior. En 2015 las consecuencias de los fenómenos naturales sumaron 90.000 millones de dólares, su nivel más bajo desde 2009, de los cuales 27.000 millones de dólares estaban asegurados. En 2014 se registraron 110.000 millones de dólares de daños, mientras que la media de las últimas tres décadas estaba en 130.000 millones de dólares al año.

Entre las principales catástrofes del 2015 se encuentra el potente terremoto que sacudió a Nepal en el mes de abril cobrándose la vida de 9 mil personas.

Los expertos explican que un 94% de las catástrofes con consecuencias para las aseguradoras tuvo lugar a causa de fenómenos climáticos como El Niño, que originó una ola de ciclones en el noreste del Pacífico. En total se registraron 26 ciclones, de los cuales 16 alcanzaron la potencia de un huracán y 11 fueron catalogados huracanes muy fuertes.

 

MUNICH, 4 (EUROPA PRESS)

Las pérdidas provocadas por catástrofes naturales a lo largo del pasado ejercicio sumaron un total de 90.000 millones de dólares (82.470 millones de euros), una cifra un 18% inferior a la registrada un año antes y que supone la más baja desde 2009, según los cálculos de la compañía alemana de reaseguros Munich Re.

Esta cifra se sitúa significativamente por debajo de la media anual de los diez últimos años, que alcanzaría 180.000 millones de dólares (165.137 millones de euros), así como por debajo de la media de 130.000 millones de dólares (119.266 millones de euros) de los 30 últimos ejercicios.

No obstante, el año pasado registró un acusado incremento de la mortalidad relacionada con catástrofes naturales, con un total de 23.000 víctimas, frente a las 7.700 de 2014, aunque la cifra de muertes se mantiene lejos de la media de 68.000 víctimas mortales al año durante la última década y de 54.000 en los últimos 30 años.

Asimismo, 2015 se convirtió en el primer año en el que se registraron más de un millar de eventos naturales que provocaron pérdidas económicas, frente a los 980 eventos de 2014 y la media anual de 870 en la última década, aunque la reaseguradora atribuye este aumento a la mejora en la comunicación.

«La catástrofe natural más devastadora de 2015 fue el terremoto de Nepal», señala Munich Re, que calcula un impacto económico de 4.800 millones de dólares (4.404 millones de euros), de los que únicamente estaban asegurados 210 millones de dólares (193 millones de euros), así como la pérdida de 9.000 vidas.

Por su parte, la catástrofe natural más costosa para la industria del seguro fue la serie de tormentas invernales que azotaron el Noreste de EEUU y Canadá el pasado mes de febrero, con un impacto asegurado de 2.100 millones de dólares (1.927 millones de euros), de unas pérdidas totales de 2.800 millones de dólares (2.569 millones de euros).

«Como en Nepal, la proporción de pérdidas aseguradas ante catástrofes en otros países emergentes y en desarrollo continúa siendo muy bajo», explicó Torsten Jeworrek, miembro del consejo de Munich Re.

El Ministerio de Defensa español crea la Especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias

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El Ministerio de Defensa español ha creado la Especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias, según revela el Boletín Oficial del Estado de este 7 de enero, en el que se publica la relación de especialidades del Cuerpo Militar de Sanidad con la incorporación de la nueva disciplina médica; según Defensa, la decisión surgió tras una larga reclamación de los profesionales y la jerarquía de los tres cuerpos de las Fuerzas Armadas, con presencia constante en numerosas zonas de conflictos, lo que requiere una formación y preparación homologable a lo que ocurre en el resto de países desarrollados  y aliados.

8 DEFENSA IM-1En palabras del presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), doctor Juan González Armengol, “el programa de formación elaborado por la Inspección General de Sanidad y el Ministerio de Defensa, se encuentra dentro de los parámetros contenidos en los programas europeos e internacionales de la Especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias, por lo que será una titulación homologable, tanto por el contenido como por la duración, y reconocida dentro y fuera de España”.

La decisión ministerial, concluye Armengol, “es coherente con el contenido del ordenamiento jurídico europeo y español, y es la garantía de que tanto el personal de los diferentes ejércitos, como las víctimas de guerra y de catástrofes en las zonas donde estén presentes nuestras Fuerzas Armadas se beneficien de esta decisión”. En los próximos meses, SEMES tiene previsto comunicar la medida a las diferentes instituciones y sociedades internacionales, de las que son miembros activos como sociedad científica.

Urgencias y Emergencias, Análisis y Control de Medicamentos y Drogas, Endodoncia, Cirugía y Prótesis Implantológica, Periodoncia y Enfermería Médico-Quirúrgica en Operaciones son las nuevas especialidades complementarias aprobadas por el Ministerio de Defensa para el Cuerpo Militar de Sanidad.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) recogía este jueves la Orden DEF/2892/2015, de 17 de diciembre, por la que se establecen las

especialidades complementarias del Cuerpo Militar de Sanidad, que han entrado este viernes en vigor, con el objetivo de alcanzar un mayor

grado de especialización en el campo de la actividad de las especialidades fundamentales.

Así, se trata de es especialidades complementarias de las especialidades fundamentales de Medicina, Farmacia, Veterinaria, Odontología, Psicología y Enfermería del Cuerpo Militar de Sanidad. Al mismo tiempo la orden incide aún más en el concepto de especialidad complementaria y su procedimiento de obtención.

OBTENCIÓN DE ESPECIALIDADES

Con carácter general, las especialidades complementarias podrán obtenerse por un procedimiento de convalidación de titulaciones proporcionadas por el sistema educativo general o por cursar enseñanzas impartidas por la estructura docente del Ministerio de Defensa. Periódicamente se ofertará, en el marco de la política de personal del Ministerio de Defensa, las especialidades complementarias y plazas de cada una de ellas que podrán obtenerse.

Además, los Militares de Carrera del Cuerpo Militar de Sanidad podrán obtener una de las especialidades complementarias recogidas en esta Orden Ministerial, tanto por el procedimiento de convalidación como por acceso a la Enseñanza de Perfeccionamiento; y sólo podrá obtenerse una segunda especialidad por el procedimiento de convalidación.

No obstante, por necesidades del servicio, podrá autorizarse la obtención de una segunda especialidad por acceso a la Enseñanza de Perfeccionamiento.

Finalmente, los Militares de Complemento del Cuerpo Militar de Sanidad pertenecientes a la especialidad fundamental Medicina, podrán adquirir una única especialidad complementaria por el procedimiento de convalidación o por acceso a la Enseñanza de Perfeccionamiento.

OBTENCIÓN DE LAS NUEVAS ESPECIALIDADES COMPLEMENTARIAS

Para la obtención de especialidades complementarias de nueva creación recogidas en el BOE, los solicitantes deberán reunir encontrarse en situación de servicio activo y haber permanecido 4 años desempeñando competencias propias de la especialidad complementaria en los diez años anteriores a la publicación de la convocatoria.

Encontrarse en situación de servicio activo, haber permanecido 2 años desempeñando competencias propias de la especialidad complementaria en los seis años anteriores a la publicación de la convocatoria y acreditar la adquisición de una formación continuada de al menos el 50 % de los créditos (ECTS) asignados, en la enseñanza de perfeccionamiento, a la especialidad complementaria correspondiente.

Asimismo, podrán presentarse aquellos que se encuentren en situación de servicio activo y acreditar la adquisición de una formación continuada de al menos el 100% de los créditos (ECTS) asignados, en la enseñanza de perfeccionamiento, a la especialidad complementaria correspondiente.

En todos los casos anteriores deberá superarse una prueba de evaluación de la competencia en los términos y procedimientos establecidos en la convocatoria correspondiente.

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Expertos aconsejan que los médicos de hospitales y de urgencias de todo el mundo sepan reconocer el Ébola Leer más: Expertos aconsejan que los médicos de hospitales y de urgencias de todo el mundo sepan reconocer el Ébola

En CATASTROFES Y URGENCIAS HUMANITARIAS

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  • «Las clínicas, los hospitales y salas de emergencia en todo el mundo deben estar preparados para aislar de inmediato a cualquier paciente que tenga una historia reciente (<3 semanas) de viajes a África Occidental», señalan.
  • El brote actual es el más grande registrado jamás y presenta un desafío «sin precedentes» a los países de África occidental, principalmente debido a su frágil infraestructura.

 

Los médicos de los hospitales y salas de emergencia de todo el mundo deben estar preparados para reconocer la infección por el virus de Ébola y aislar a los pacientes, recomiendan especialistas en enfermedades infecciosas. Sin embargo, dicen que la preocupación de que el Ébola se extienda más allá de África Occidental a Europa y América del Norte es infundada por su forma de transmisión y las prácticas hospitalarias altamente desarrolladas de control de infecciones.

Estos especialistas hacen una descripción del virus y el brote actual, así como recomendaciones para el manejo de los pacientes infectados en la edición de este lunes de la revista ‘Annals of Internal Medicine’. El autor principal de este artículo es Carlos del Río, presidente del Departamento de Salud Global Hubert en la Escuela Rollins de Salud Pública de Emory y profesor de Medicina sobre enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory, en Atlanta, Georgia, Estados Unidos.

Los investigadores, todos de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory, Aneesh Mehta, profesor asistente de Medicina sobre enfermedades infecciosas; G. Marshall Lyon, profesor asociado de Medicina sobre enfermedades infecciosas, y, Jeannette Guarner, profesoar de Patología y Medicina de Laboratorio, hacen un repaso de la historia y la ecología del actual brote de Ébola en África Occidental, los síntomas y la patología de la infección, así como las medidas eficaces de control de la infección y el desarrollo de tratamientos experimentales.

El brote actual es el más grande registrado jamás y presenta un desafío «sin precedentes» a los países de África occidental, principalmente debido a su frágil infraestructura de atención sanitaria, escriben los autores. La preocupación pública sobre la posibilidad de que el Ébola se pueda propagar mediante los viajes aéreos internacionales desde África Occidental a lugares como Europa y América del Norte está creciendo.

Los autores comparan la actual ola de preocupación pública sobre el Ébola con la surgida por la reciente aparición del virus Chikungunya transmitido por mosquitos en los Estados Unidos. «Esas preocupaciones son infundadas porque el Ébola, a diferencia de Chikungunya, no es transmitido por un vector [es decir, los mosquitos] y, aunque es muy contagiosa, sólo se adquiere por contacto directo con secreciones infectadas», escriben.

«Incluso si se importan casos, la probabilidad de transmisión más allá del paciente inicial está cerca del cero puesto que las prácticas de control de infecciones hospitalarias existentes en los hospitales de los países desarrollados son una barrera muy efectiva», tranquilizan estos expertos.

«Sin embargo, las clínicas, los hospitales y salas de emergencia en todo el mundo deben estar preparados para aislar de inmediato a cualquier paciente que tenga una historia reciente (<3 semanas) de viajes a África Occidental y se presenta con signos y síntomas compatibles», añaden.

Es importante que el público en general y, en particular, los trabajadores de la salud estén al corriente de la información que está disponible y a la que, afortunadamente, se puede acceder fácilmente en los sitios web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud.


Teinteresa.es fuente 



 

Los héroes africanos del Ébola

En CATASTROFES Y URGENCIAS HUMANITARIAS

Esta entrada ha sido escrita desde Uganda por el colaborador del pais Alberto Eisman (@ajeisman).

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Acabo de leer la crónica de cómo el más reciente brote del virus del Ébola se ha extendido ya a varios países de África del Oeste. Una de las historias que aparecen en los rotativos referente a un director de hospital muy querido que ha caído en Guinea luchando con la enfermedad, contagiado por las primeras víctimas de la epidemia de fiebre hemorrágica más conocida por ébola. Es como un macabro deja-vu de lo que pasó en Gulu (norte de Uganda) a finales del año 2000, cuando 224 personas sucumbieron a esta enfermedad, entre ellos un puñado de enfermeros y el doctor Matthew Lukwiya, uno de los responsables del hospital católico de Lacor. Esta delicada situación que están viviendo ahora todos los países afectados es una buena ocasión para rememorar a todos aquellos héroes, cuyos nombres –posiblemente por ser africanos–, no son generalmente recordados en los anales del heroísmo mundial. Hoy tengo una historia que no debería caer en el olvido.

Corrían los finales del año 2000 cuando en el hospital de Lacor en Gulu comenzaron a enfermar simultáneamente varios trabajadores sanitarios, la mayoría de los cuales falleció. El Dr. Lukwiya, superintendente del hospital, estaba en esos momentos en la capital, Kampala, y fue llamado con urgencia. Enseguida envió a Suráfrica muestras de la sangre de los afectados pero antes de que recibiera los resultados, el doctor ya había aventurado de qué se trataba. 17 personas habían fallecido ya y, junto con la hermana enfermera Maria Disanto, leyeron en una noche el manual que tenían para estas circunstancias y a partir del día siguiente comenzaron a poner en práctica las medidas de aislamiento y cuarentena.Cuando los agentes de la OMS llegaron al lugar, no daban crédito a sus ojos ya que encontraron un sistema con barreras de aislamiento y una estructura sanitaria que, si hubiera tardado varios días más, hubiera tenido consecuencias nefastas para la población.

Aquí habría que hacer un inciso y señalar que el Ébola en sus distintas cepas tiene una peligrosidad inusitada. Todos los líquidos corporales son un foco de infección, incluso los cadáveres pueden infectar a la población si no son tratados de la manera adecuada. En el marco de una semana, una fiebre galopante comienza a bloquear los órganos internos y para el día 10 de infección, el paciente muere de shock después de desangrarse por todos los orificios corporales. A pesar de que hay ya una vacuna en investigación, al día de hoy no hay cura para esta enfermedad. La única medida es aislar a los casos sospechosos y esperar que puedan salir adelante con tratamientos paliativos.

El Dr. Lukwiya, junto con otro doctor y 15 enfermeros/as (todos voluntarios) comenzaron a cuidar a 70 personas afectadas por el virus aisladas en compartimentos especiales. Los enfermos, a pesar del miedo que suponía entrar en unos habitáculos llenos de plásticos y siendo tratados sólo con personal con máscaras y guantes, hablan de la tranquilidad que él les transmitía, asegurándoles que cuidarían de ellos y harían lo que hiciera falta para su recuperación. Cuando la epidemia comenzaba a remitir, un incidente marcó el destino de ese equipo que con tanta dedicación había estado luchando para salvar el mayor número de enfermos posible.

Un enfermero contagiado por la enfermedad y en los últimos estadios del proceso, agonizaba ya con hemorragias en la nariz y los ojos, cuando tuvo un acceso de locura y comenzó a destrozar todo lo que encontraba, material médico, tubos y camas… intentando salir del la zona de aislamiento. El personal llamó al Dr. Lukwiya quien entró en la estancia con protegido con su máscara, gorro de cirugía, guantes y su bata intentando calmarlo.Por desgracia, en la prisa que requería el caso, no se percató de que no llevaba gafas protectoras. Cuando el paciente finalmente murió moría una hora después, el Dr. Lukwiya y dos otros sanitarios estaban ya infectados con el virus. Matthew comenzó a sentirse mal una semana después cuando ya las estadísticas indicaban que se estaba venciendo al virus (50% de recuperaciones frente al 10% inicial). Por desgracia, el doctor ya no formaría parte de este porcentaje.

Su mujer estaba en Kampala y, contraviniendo las órdenes de su marido, fue hasta Gulu a visitarlo. Le dieron un traje protector que parecía sacado de una nave espacial. Cuando ella pudo verlo y a través de la escafandra Mathew vio que lloraba, le conminó a que se controlara, diciendo “si lloras, luego te restregarás la cara y esto hará que sea más fácil que te infectes con el virus”. Lukwiya supo que se iba y aceptó su destino con una impresionante serenidad, falleciendo el 6 de Diciembre del 2000. Fue enterrado debajo de un mango, dentro del recinto del hospital en el que trabajó durante tantos años y los pocos asistentes a los que se les permitió estar en el entierro, vistieron máscaras, guantes de látex y atuendo protector siguiendo el protocolo que el mismo Lukwiya había establecido.

El heroísmo de este personaje no solo se debe a la manera cómo llevó hasta las últimas consecuencias su sentido del deber, sino también porque su historia personal estuvo marcada por su determinación de dedicarse a los más abandonados de su región natal. Lukwiya obtuvo notas máximas, becas y premios de estudio en la escuela de medicina tropical de Liverpool. Podría haber tenido acceso a cualquier carrera brillante fuera de su país, lo mismo que el 70% de los médicos ugandeses que emigran a Suráfrica, Europa y Oriente Medio, pero él rehusó incluso un atractivo puesto académico en Liverpool y decidió establecerse en un simple hospital del norte de Uganda, un hospital del cual llegó a ser superintendente y bajo cuya  administración se triplicó el número de pacientes atendidos. La medicina nunca fue para él un medio para enriquecerse. Murió como había vivido, sabiendo que tenía que estar en la línea de fuego y desdeñando su seguridad personal para asistir a quien más lo necesitaba. Si hubiera un cuadro de honor de las vidas ejemplares africanas, el Dr. Mathew Lukwiya y parte de su equipo sanitario ocuparían sin duda la primera fila.

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